13-11-2011
Formado por monedas, joyas, pulseras, medallas y estatuillas de época griega

El llamado “Tesoro de Bengasi” ha desaparecido

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José Pérez-Guerra

[Img #7971]El pasado 25 de mayo una banda de ladrones se introdujeron en los sótanos del Banco Central de Comercio, de Bengasi, y se llevaron el llamado “Tesoro de Bengasi” y lo que tenía valor en el recinto. El robo fue silenciado por los revolucionarios que luchaban para derrocar a Gadafi hasta que el Consejo Nacional de Transición denunció el hecho y pidió apoyo a Italia para lograr rescatarlo. Ha muerto Gadafi, pero este inmenso patrimonio arqueológico sigue sin aparecer.

El llamado “tesoro” fue hallado entre 1917 y 1922 en sitios y monumentos como la antigua Cirene griega que dio nombre a la Cirenaica, el antiguo templo de Artemisa o la villa Ptolomeica. Tras la conquista de Cirenaica por la Italia mussoliniana, en tiempo de la II Guerra Mundial el “tesoro” se trasladó a Italia y allí estuvo, en el Museo Colonial de Roma, hasta que, en 1961, tras la independencia de Libia, fue devuelto al país de origen.

Pero Libia no supo valorar este inmenso caudal arqueológico que la situaba en el mapa de la mítica Grecia, Fenicia y la cultura mediterránea; y en vez de poner en valor estas piezas que ilustran la prehistoria, las registra en un manuscrito sin imágenes, y las almacena. Y almacenadas ha seguido durante medio siglo, tiempo en que otros descubrimientos han sumado “cosas” a un tesoro guardado y fuera de cualquier función social.

Se suele señalar a Europa como expoliadora de las antigüedades del cercano Oriente y del continente africano, exigiendo devoluciones de objetos singulares porque éstos constituyen una “documentación” propia que debe conservarse en el punto de origen, nunca fuera de su contexto. Pero el tema no puede juzgarse con argumentos simplistas, porque si esas riquezas que se mantienen en museos foráneos siguen en plena vigencia es porque se hallaron y se salvaron, se estudiaron y se valoran como parte de una humanidad que es común. Sin duda sería mejor su permanencia en el entorno donde se generaron; pero siempre desde una apreciación y aplicación del conocimiento desde el epicentro lógico.

En Libia hay cinco sitios que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad: el oasis de Ghadames, el puerto fenicio de Sabratha, las ruinas de Cirene y las de Leptis Magna. Patrimonio de la Humanidad toda, no de parte. Por eso los documentos y objetos patrimoniales, como el llamado “Tesoro de Bangasi”, no debe permanecer en las bodegas de un Banco, como mera reserva o aprecio monetario. Buscarlos siguiendo cualquier pista es el primer objetivo; el segundo será proporcionar una sede adecuada y objetivos museísticos imprescindibles  para que cumpla su función intelectual, que no sólo debe interesar a Libia, sino a la Humanidad entera.

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