27-11-2011
Murió en Navia, Asturias, el 27 de noviembre de 2011

Jovellanos pagó y sigue pagando su independencia ideológica

Enviar por email
José Pérez-Guerra

[Img #8114]El bicentenario de la muerte de Jovellanos no tiene el eco que su personalidad merece, a pesar de que en España hay empresas estatales para cualquier acontecimiento y se programa cualquier efeméride políticamente rentable. Se ve que es más conveniente dedicarle un año a un poeta como Miguel Hernández o acometer un proyecto artístico para “reflexionar” sobre el sexo de los ángeles, que recordar el talento y la entrega de una personalidad empeñada en modernizar su país, para buscar horizontes de prosperidad.

Jovellanos no estaba sujeto a ideología alguna, le bastaba con razonar, idear, buscar el beneficio general y ponerse mano a la obra para lograrlo. Por eso, ayer como hoy, paga la independencia de criterio y su acción en los distintos cargos que ocupó desde que, en 1763, obtuviese la licenciatura en Derecho Canónico por la Universidad de Ávila, y tres años después, cuando tenía 24, se hace con la cátedra de Magistrado en Sevilla y Alcalde del Crimen de la Real Audiencia de la capital bética, periodo de 11 años en que conoce a Pedro de Olavide, respira el clima universitario y académico. Y aquel Derecho Canónico de sus inicios va dejando sitio a la economía, la ciencia, la administración pública, y otras cuestiones que precisan una reforma en profundidad.

Cuando el Duque de Alba, tan enraizado en Sevilla, lo recomienda para la Sala de Alcaldes de la Villa y Corte de Madrid, año 1778, Jovellanos era un ilustrado que desde su soledad intelectual y moral impulsa maneras nuevas. En Madrid entra a formar parte de la Sociedad Económica Matritense y su prestigio le abre las puertas de la Real Academia de la Historia. Es cuando redacta una serie de proyectos entre ellos el “Informe sobre la Ley Agraria”, en el que propugna la liberación del suelo. Pero en uno de los vaivenes de la Corte, es desterrado a Asturias donde redacta su “Informe sobre Espectáculos”, estudia la manera de modernizar las comunicaciones para impulsar el comercio y busca la manera de impulsar la minería de carbón y su uso energético.

A final del siglo XVIII es llamado por la Corte y se le nombra ministro de Gracia y Justicia, cargo que solo ejerció 9 meses porque Godoy lo destierra a Mallorca. Jovellanos, con su independencia de criterio, se había ganado muchos enemigos: por su proyecto de reformar el Tribunal de la Inquisición (aunque su razón se inclinaba por abolirlo); reformar los estudios universitarios para adaptarlos a las exigencias científicas de los nuevos tiempos, y el ordenamiento de la Legislación aunando criterios para lograr la equidad necesaria. Le costó el cargo.

En 1808, tras el Motín de Aranjuez y la caída de Godoy, es liberado. Y se comprometió para liberar a España de la dominación francesa, rechazando el ofrecimiento para ser Ministro del Interior con José I. Representó a su Asturias natal en la Junta Central de Aranjuez y fue un firme impulsor de las Cortes de Cádiz. Murió el 27 de noviembre de 1811. Las Cortes reunidas en Cádiz le nombró “benemérito de la patria”. Y benemérito fue aunque los ideólogos de todas partes no valoren sus capacidades intelectuales puestas a disposición de su país. Ayer igual que ahora...

InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2012 • Todos los derechos reservados.
POWERED BY FOLIOePRESS