Miércoles, 30 de noviembre de 2011
Lisboa

Vieira da Silva-Gerardo Rueda, un diálogo convergente, en la Fundación Arpad Szenes-Vieira da Silva

[Img #8143]En los años cincuenta cuando, tras estudiar Derecho, Gerardo Ruega empieza a pintar, la artista portuguesa Vieira da Silva era para él una referencia de indudable atractivo por el tono poético de sus realizaciones. Fue cuando el abogado se afanaba en la búsqueda los caminos: la abstracción que le lleva a un constructivismo no exento de memoria; cuando, presentados por amigos comunes, los dos artistas ibéricos se conocieron en París y constataron sus respectivos anhelos. Vieira da Silva tenía por derecho propio  ‘mando en plaza’; él trataba de afirmarse en las artes plásticas.

Ahora en la Fundación Arpad Szenes–Vieira da Silva, de la capital portuguesa, la exposición “Vieira da Silva-Gerardo Rueda, un diálogo convergente”, con obras prestadas por varias instituciones, se constata una proximidad estética dentro del acento de cada cual. El dibujo que diseña y conduce una construcción en la que las formas dejan imaginar el lado más íntimo de la cuestión considerada; el registro poético de dos creadores pendientes de sus propios latidos.

Gerardo Rueda (Madrid, 1926), recibió un impulso al ser seleccionado en 1960 para la muestra “Before Picasso, after Miró”, celebrada en el Museo Guggengheim de Nueva York. Poco después, con Fernando Zóbel y Gustavo Torner crea el Museo de Arte Abstracto de Cuenca... pero su poética se enlazaba de muchas maneras con las rimas lusitanas de Vieira da Silva, sentidas ahora en la exposición que a ambos le dedica la Fundación Arpad-Szenes-Vieira da Silva, de Lisboa, hasta el 22 de enero de 2012.[Img #8145]

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