Fuente: Museo del Prado
Domingo, 11 de diciembre de 2011
Hasta el 26 de febrero de 2012

"El paisaje nórdico" del Museo del Prado, en Santiago de Compostela

[Img #8258]El consejero de Cultura de la Xunta de Galicia, Roberto Varela, la directora de Fundación Novacaixagalicia, Teresa Porto, y el director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, inauguraron en la Fundación Novacaixagalicia de Santiago de Compostela la exposición “Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado”. La muestra, formada por 52 pinturas pertenecientes a los fondos de la principal pinacoteca nacional, incluye obras de Jan Brueghel el Viejo, Rubens, David Teniers, Peeter Snayers y Lorena.

Durante la Edad Moderna, los italianos llamaron “nórdicos” a los pintores de las tierras que estaban más allá de los Alpes y fundamentalmente a los de los Países Bajos. Allí, el contexto social y cultural hizo que, a lo largo del siglo XVII, pintores y coleccionistas se apartaran en gran medida de los temas heroicos propios de la pintura de historia en favor de asuntos cotidianos, pero igualmente aptos para la pintura. Entre ellos estaba el paisaje, que pasó a convertirse en un género pictórico independiente en el que el asunto representado se relega a un segundo plano y se convierte en pretexto para representar con fidelidad los elementos de la naturaleza.

Comisariada por Teresa Posada Kubissa, conservadora de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hasta 1700), la muestra está compuesta por más 50 obras y entre los pintores que integran esta exposición figuran los más destacados maestros del género, con obras tan representativas como “Paisaje alpino” de Tobias Verhaecht, uno de los maestros de Rubens; “La vida campesina”, “La Abundancia y los Cuatro Elementos” y “Boda campestre” de Jan Brueghel el Viejo, además de “La visión de san Huberto” que pintó en colaboración con Rubens o “Mercado y lavadero en Flandes” en colaboración con Joos de Momper el Joven; “Paisaje con gitanos” y “Tiro con arco” de David Teniers o los dramáticos “Asedio de Aire-sur-a-Lys” de Peeter Snayers y “Bosque” de Simon de Vlieger.

Las dos tipologías más características del paisaje nórdico –el paisaje de invierno y el paisaje de agua– están representadas con obras tan delicadas como “El puerto de Ámsterdam en invierno” de Hendrick Jacobsz. Dubbels o “Paisaje con patinadores”de Momper el Joven; y por pinturas como “Playa con pescadores” de Adam Willaerts y “Embarcando en una playa” de Bonaventura Peeters, que unen el paisaje con la escena de género. “Un puerto de mar” y “Paisaje con desembarco de holandeses en tierras de Brasil” de Jan Peeters aluden a las lejanas tierras a las que las rutas comerciales llevaron a los holandeses. Y, por último, está Rubens, el gran maestro flamenco, cuyos paisajes constituyen la parte más íntima, más personal de su producción. De ellos se expone el soberbio “Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Caledonia”, una de las obras cumbres del paisaje nórdico. La exposición concluye con algunos de los paisajes encargados por el monarca español Felipe IV para decorar el palacio del Buen Retiro de Madrid a Claudio de Lorena, Jan Both y Herman van Swanevelt, los jóvenes pintores nórdicos que iniciaron en Roma el llamado “paisaje italianizante” que en Holanda contó con numerosos seguidores. El más destacado fue Philips Wouwerman, que se especializo en la representación de cacerías como “Parada en la venta” y “Partida de caza y pescadores” que adelantan ya el gusto rococó.

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