El presidente Chirac puso en marcha el año 2003 un proyecto encaminado a agregar al Museo del Louvre un espacio suficiente para mostrar al mundo las Artes del Islam, que ha ido incorporando a sus fondos a través de varios siglos. Y para ello Francia implicó a mandatarios árabes, conscientes de que París es el gran escaparate europeo para mostrar la cultura islámica desde sus orígenes; cuando a Mahoma se le aparece el arcángel Gabriel huyendo de la Meca a Medina; el nacimiento de una religión del tronco de Abraham; la expansión por el mundo con el consiguiente intercambio de conocimientos; y su llegada a Europa, cuando Hispania fue conquistada en su mayor extensión y se invade las Galias.
Siglos VIII y XIX, con el amargor de las derrotas en suelo Carolingio, y posterior repliegue ante un imposible que ya Carlos Martel y Pipino el Breve impusieron en los campos de batalla. Pero París, desde el siglo XVIII, ha marcado los ritmos de la cultura occidental con sus patrimonios e innovaciones. Dinámica a la que no renuncia al tratar de impregnar al Museo del Louvre de un contenido multicultural que conjugue el ayer con un ahora, que empieza a ser futuro. Por eso el presidente Chirac puso en marcha una ampliación que llevan a cabo los arquitectos milaneses Rudy Ricciotti y Mario Bellini, cuya primera piedra la puso el presidente Sarkozy.
Francia ha invertido 31 millones de euros en el proyecto y los mandatarios árabes -Mohamed VI de Marruecos; el emir de Kuwait Sabah al Ahmed al Sabah; y el príncipe saudita Alwalid bin Talal-, han aportado 56 millones. Proyecto en fase terminal del que ha informado el director del Louvre, Hanri Loyrette, al mostrar la alfombra voladora de vidrio y metal que cubre el espacio Visconti del museo, con 16.000 triángulos de vidrio que hermanan el esplendor del Segundo Imperio francés y “Las mil y una noche”.
El Museo del Louvre cuenta en sus fondos con unas 13.000 piezas de las artes islámicas, desde el siglo VIII, cuando los musulmanes invadieron Hispania, y fueron asentándose en Siria, Mesopotamia, Persia, Egipto o la India, con los naturales cruces de culturas a tiempos modernos. Fondo que el próximo mes de septiembre tendrá espacio propio en el gran Louvre donde los tiempos se manifiestan y se suceden.