La pintura de Claudio Zirotti, italiano residente en Valencia desde los años ochenta, introduce la escritura y la insistencia numérica del paso del tiempo: Lo poético adquiere en su obra una dimensión reduccionista y concreta, como si los gestos y las consideraciones imaginarias fueran versos o, mejor, estancias, en un proceso evidentemente rítmico que permite tanto el reconocimiento cuanto la pérdida, el retorno y la disolución. Son piedras y tiempo, 21 obras (polípticos, esculturas, cuadernos de notas y vídeo) que Zerotti despliega en el IVAM, en una muestra comisariada por Fernando Castro Flórez.
Las “mitologías personales” de Claudio Zirotti (Módena, 1952) se encuentran, en gran medida, alejadas del actual panorama crítico e institucional. Su actitud plástica, ajena a las modas o a los discursos ortodoxos, es tan obsesiva como coherente: conocedor de ‘lo que pasa’ no quiere meramente contemporizar, sino dar rienda suelta a un imaginario de plegamientos y retornos, donde la variación es el juego de la pequeña diferencia, de lo sutil que no deja de tener una presencia importante.
Tiempo y naturaleza; expresiones de transcursos clásicos convertidas en recurso literario desde donde el artista expresa su angustia porque el tiempo se escapa e invita a no perderlo. Se diplomó en el Liceo Artístico y en la Escuela de Publicidad de Roma y comienza su andadura profesional en los 70, trabajando con Fellini en el periódico “Marco Aurelio” de Roma. Fue un tiempo de aprendizaje, de asumir riesgos y de imaginar sobre los mundos que se conjugan en el mundo nuestro.
El 1989 llegó a Valencia, y en Valencia continúa en sus investigaciones, transitando desde su carácter figurativo hacia un expresionismo abstracto marcado por sus vivencias. Vivencias y experimentaciones, presentadas en el IVAM hasta el 19 de febrero de 2012.