Dentro del programa “Interpretaciones” del Museo Oteiza, el artista Pedro Osés se acerca a la estética de Oteiza de los crómlech como señalamiento de un espacio vacío y simbólico que analizó en sus publicaciones, con los que mantuvo un diálogo en la obra ‘Homenaje al Padre Donosti’. De ahí que Pedro Osés presente sus reflexiones con una obra que se concreta en un ‘collage’ de carácter efímero, superficie 210 x 310 centímetros sobre los muros del museo.
Es una aproximación al mundo de Oteiza desde unas constantes que entroncan con la antigüedad, cuando los pueblos, de todas partes, se acogían a sus respectivas creencias para tratar de orientarse en los caminos hacia en infinito. Megalítico que también dejó huellas profundas a lo largo y a lo ancho de las tierras ibéricas. De ahí que Osés, cuando se le propuso realizar una interpretación de la obra de Oteiza, recordase que el ‘Quousque Tandem’, que leyó hacía años, trataba del crómlech.
Y Pedro Osés se puso a trabajar en la cuestión. “Para Oteiza, dice, es arte religioso que tiene que ver con el término en euskera ‘uts’ que representa el firmamento, lo trascendente, el vacío”. Y agrega que “cuando he visto en el monte esas construcciones me he preguntado por qué las hicieron y por qué en esos lugares. Creo que son puntos donde hay una energía especial y que por eso están así señalados en la naturaleza, de la misma manera que en el cuerpo humano existen meridianos y miles de puntos de energía”.
Pedro Osés (Pamplona, 1942) es un autor con una dilatada trayectoria artística desde el dibujo y la pintura a la ilustración y también el cómic. Ahora tratando de interpretar a Oteiza en un tema tan universal, como universal es la humanidad, desde el círculo más cercano, en el Museo Oteiza, de Alzuza, hasta el 15 de abril de 2012.