23-01-2012
Madrid

Buenas noches Madrid, una exposición de Fernando Bermejo en la Galería Kreisler

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Amalia García Rubí

[Img #8705]Bajo el sugerente título ¡Buenas noches Madrid! la Galería Kreisler acaba de inaugurar una espléndida exposición de Fernando Bermejo. La muestra está compuesta por pequeñas y grandes pinturas con luz interior realizadas en blanco y negro sobre papel japonés adosadas a cajas (algunas de ellas provistas de pequeñas solapas emulando la hoja entreabierta de una puerta o una ventana) así como por varias esculturas-instalaciones en pasta de papel y metal, estas últimas con el personal nombre de El Jardín de Paloma. El conjunto de piezas diseñadas para el espacio de la galería transforma por completo la atmósfera de la sala en un lugar para el encuentro con la naturaleza desde prismas bien distintos a los acostumbrados. El fragmento de un paisaje y más concretamente el motivo reiterado de los pinos como especie prototípica de los bosques de Madrid, viene siendo uno de los elementos más queridos por Bermejo y responde a la necesidad de adherirse el artista a ese lugar familiar, conocido, paseado en numerosas ocasiones.

Secuenciados ahora en imágenes naturalistas a veces borrosas que parecen haber sido captadas por una cámara fotográfica de enfoque manual, estos enhiestos árboles, tan comunes por otro lado a la tradición de la pintura de paisaje desde Claudio de Lorena y por ende históricamente adscritos a lo teatral o narrativo, han sido desprovistos aquí de su propia naturaleza evocadora para adoptar un aire de cierta asepsia interpretativa destinada al deleite formal de sus siluetas y sombras. Por otro lado, la idea de simultaneidad y de emulación pictórica de la imagen estereotipada por los medios de comunicación visual,  está presente en la base de los reticulados que dividen, aíslan y reiteran desde distintos ángulos un trozo de naturaleza  que pudiera ser la misma bajo diversos puntos de vista. Una naturaleza hecha de envase, monitorizada y avocada a ser visualizada quizá sólo en el recuerdo de lo que en realidad es o haya sido. La belleza de estas obras adopta formas muy distintas a las habituales pues transforma el contenido de las mismas, dando la vuelta al objeto de arte cuyo valor estético es también motor de reflexión para el espectador al tiempo que le envuelve con su proyección mágica. La luz artificial modela  y transfigura los elementos que conforman tanto las pinturas como las esculturas, siendo éstas un ejemplo de síntesis del motivo múltiple reducido a lo esencial y sin embargo preñado de poesía, de expresión. En la obra escultórica de Bermejo se palpa cierta mentalidad minimalista, pero impregnada de una elegancia y fragilidad ausentes en la frialdad de dicha tendencia y muy acorde con la sutilidad del arte oriental.

(Galería Kreisler, c/Hermosilla 8, de Madrid, hasta el 24 de febrero de 2012)

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