Con un buril el pintor Ignacio Fortún realiza incisiones y rayados, sin orientación previa, sobre superficies de aluminio o zinc, ajeno a su acabado industrial, intentando conseguir una expresión nueva, Es cuando reproduce un pequeño boceto, figurativo, realizado en papel con anterioridad a seleccionar la plancha hecho fuera de contexto. En el bosquejo, objetos y figuras eligen un volumen, una situación, un campo. Son poco más que un trazo. A partir de este momento se inicia el arduo trabajo pictórico, como el que puede conocerse en la Galería Antonio de Suñer.
Ignacio Fortún (Zaragoza, 1959) reelabora las formas hasta conseguir la perfecta integración de las incisiones expresionistas con el dibujo figurativo. Ha de poner de acuerdo también, en los colores del cuadro, la drástica absorción de la luz que realiza el metal con las exigencias cromáticas de la imagen. Se diría que la composición no renuncia a ninguna tradición artística.
A este intenso proceso plástico, Fortún le añade otra secuencia paralela, Escritor de texturas, cada pieza implica una reflexión lírica sobre lo que el metal refleja; una indagación biográfica y geográfica, en la que no se reconocen citas ni nombres. La auténtica notoriedad del lugar la otorga el sujeto, su memoria. Como pintor memorialista, huye de la costumbre y aspira a la representación simbólica del destino. Muchos de sus cuadros enuncian una frontera, un tránsito, un interregno quizá.
La chapa de aluminio o de zinc carece de hondura, es una superficie átona en la que el pintor ha desembarazado la perspectiva con trazos en conflictos que las manchas van saturando, También es quien dota de memoria a la imagen que sin ella no sería nada... Exposición “Pintura y memoria” de Ignacio Fortún en la Galería Antonio de Suñer, calle Barquillo 43, Madrid, hasta el 6 de marzo de 2012.