Tras una información publicada en la web del mensual “The Art Newspapel”, que recoge datos de la restauración y estudios técnicos aportados por Ana González Mozo en un encuentro reciente celebrado en The National Gallery, Londres, sobre lo que se ha venido considerando copia de “La Gioconda”, (resultando ser un retrato hecho en el mismo taller de Leonardo da Vinci, escenario y tiempo en el que el maestro trazaba el famoso cuadro del Louvre), el Museo del Prado ha convocado a los medios informativos para tratar esta cuestión, que ha despertado un indudable interés por su valor patrimonial.
Esta “La Gioconda” o “Mona Lisa” llegó del Alcázar de Madrid al Museo del Prado. Y tras la restauración, que la sitúa en su verdadero contexto, viajará en breve a París donde en una exposición sobre la “Santa Ana” de Leonardo se encontrará con su hermanastra, la legítima de Leonardo. Porque ésta, que perteneció a las colecciones reales de España, según el subdirector del Museo del Prado, Gabriele Finaldi no está pintada sobre roble, que es soporte característico de la Escuela Flamenca (a la que se atribuía), sino sobre nogal, que es la madera utilizada en Italia.
La gran sorpresa llegó con el dibujo subyacente de la pintura. Al compararlo con el que hay bajo la obra original de Leonardo da Vinci se comprueba que, aparte de ser ambos similares, tienen los mismos cambios, giros y arrepentimientos, lo que significa que se pintaban al unísono por manos muy próximas, tal vez de uno de sus discípulos: Andrea Salai, considerado su amante, o Francesco Melzi cuyo proceso técnico tiene concomitancias con este famoso retrato. El estudio realizado en el Prado desvela que la considerada copia sin más, de casi el mismo formato que la considerada original: 77 x 53 ésta y 77 x 57 aquella, se produjo dentro del mundo de da Vinci. Y como tal será expuesta en la colección permanente del Prado una vez regrese del Musweo del Louvre, de París.