Amalia García Rubí
Miércoles, 8 de febrero de 2012
Madrid

Vanguardia internacional en la Galería Leandro Navarro

[Img #8892]Vanguardia y Arte Internacional, un año más Leandro e Iñigo Navarro reúnen en su entrañable galería de la calle Amor de Dios, lo mejor de las vanguardias europeas en sus varias etapas sucedidas desde los inicios del siglo XX hasta los años treinta aproximadamente. De aquellos tiempos difíciles y sin embargo  propicios para la creación, surgieron figuras que aún hoy prevalecen como auténticos paradigmas de la modernidad.

Los escultores Manolo Hugué, Maillol, Pablo Gargallo, Julio González, introdujeron los postulados de la nueva escultura, en la que tantos artistas actuales se inspiran hoy en día. Picasso seguido de Juan Gris, sentaron las bases para la renovación  de los lenguajes plásticos con el cubismo sobre el que se cimienta el lenguaje de la vanguardia. Baltasar Lobo, Luis Fernández Bores, Oscar Domínguez, Miró, Torres García, Giorgio Morandi (de quien se presenta un pequeño pero valioso y hermosísimo óleo de época tardía, “Fiori” de 1964); varios gouaches sobre cartón de Vieira Da Silva. Trazaron sendas distintas pero bebieron de las mismas fuentes que les uniría en ese espíritu común firmemente ligado a la honda creencia en el individuo-artista moderno.

[Img #8891]La gran mayoría estuvieron en París, muchos de ellos aglutinados en torno a la figura arrolladora de Picasso (con dos deliciosos dibujos a lápiz de los años 1905 y 1906, las obras más antiguas junto a la refinadísima Petit masque de Gargalllo fechada en 1907). Todos están aquí y mientras disfrutamos de ese aura irrepetible que emana de su autenticidad, no echamos de menos a los ausentes porque de alguna manera también están, quizá de soslayo, pero están.

En el panorama de vanguardia que ahora expone la galería Leandro Navarro, hay una importante representación de figuras internacionales de primera fila, entre las que cabe destacar un collage (12 x 9,6 cm) de 1928 del artista alemán padre del  dadaísmo, Kurt Schwitters; o la obra en tinta sobre papel “Concreción Abstracción,” (1936) del poeta y pintor franco-alemán Hans (Jean) Arp, nombre también fundamental dentro de ese círculo de la abstracción dadaísta que se fraguó en el Zurcih de entreguerras… así como un gouache de la esposa del anterior, la gran artista Sophie Taeuber-Arp muerta de manera accidental y prematura, desgraciadamente.

Adquiridas a lo largo de años de tesón y esfuerzo, estas pequeñas grandes joyas responden a un ideal artístico pero también cultural y humano: el de compartir su belleza con el público y hacer posible que cada una de ellas siga viva. A estas alturas ya nadie duda del reconocimiento en el mercado internacional de esta colección particular, de seguro una de las mejor nutridas dentro este parco por tardío coleccionismo privado nuestro.

(Galería Leandro Navarro, c/ Amor de Dios 1, de Madrid, hasta el 30 de marzo de 2012)

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