Amalia García Rubí
Martes, 14 de febrero de 2012
Madrid

Ana Sánchez, obra reciente en la Galería Astarté

[Img #8983]Pintora de formación y vocación, artista contemporánea en toda la acepción ecléctica e integral del término, Ana Sánchez lleva años trabajando con las manos sin tocar un pincel. Y sin embargo no quiere ni debe desprenderse de su naturaleza intrínsecamente pictórica, o mejor, plástica. Puede parecer sorprendente para algunos, quizá algo descabellado para los más recalcitrantes a la hora de admitir por cuán múltiples vericuetos  es capaz de transitar el arte cuando los límites que se le imponen son pocos, justos y necesarios. Sin embargo, la lógica de esta joven creadora que tiene ya en su haber unos cuantos premios destacados, y considerable presencia dentro de nuestro panorama, va más allá de la estricta distinción disciplinaria. Es más, su célebre sentido de la creación supone un tirón de orejas al permanente afán clasificatorio al que estamos sujetos los medios y nuestra monótona valoración de tal o cual especialidad artística (ya sea tradicional o innovadora) Ana Sánchez se salta todos los protocolos y acomete la obra en plena libertad.

Manipular el material, papeles, legajos, libros de cualquier almacén o librería de viejo, revistas, carteles de propaganda…, es su pasión, su medio natural cuando se trata de convertir el objeto en sujeto de un determinado discurso casi podríamos decir expresionista. Buscar lazos de unión con tal o cual corriente cercana, bien pasaría por el povera, e incluso el arte del ready made, el op art o cierto constructivismo geométrico, pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente importante es cómo Ana Sánchez nos introduce en su mundo y sin apenas darnos cuenta nos conduce hacia sus maravillas engañosas como Alicia a través del Espejo. Todo ello gracias a la capacidad de sus obras para trastocar las leyes de la razón e instigar a la imaginación hacia lo disparatado, lo bellamente imposible de definir, lo surrealista de un objeto útil inutilizado para bien del ojo receptor de formas dúctiles, intensamente sensuales en sus sinuosidades, sugerentes en lo formal pero también en lo metafórico: la materia y sus infinitas posibilidades frente a la gravedad convencional de esa inagotable fuente de saber y conocimiento que siempre nos causa la visión de los libros apilados u ordenados en una estantería. Esta obra, aparte de rica en giros estéticos y táctiles, procedimientos de elaboración que van desde el corte mediante cúter, al embadurnamiento, el plegado, el rasgado y un sinfín de fases del collage (ese juego inagotable del papel pegado tan insignificante en su apariencia y tan grande en su enorme sutileza artística), arriba con indudable éxito hacia aquello que nos seduce por lo inesperado de su presencia. Detrás, la delicada y al mismo tiempo firme pulsión de unas manos sin duda mágicas, las de Ana Sánchez.

(Galería Astarté, c/ Monte Esquinza 8, de Madrid, hasta el 24 de marzo de 2012)

InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress