Miércoles, 18 de noviembre de 2009

Antológica de Luis Fernández en la Galería Guillermo de Osma, de Madrid

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[Img #1446]En la exposición antológica que la Galería Guillermo de Osma ha organizado sobre la producción del pintor Luis Fernández (Oviedo, 1900; París, 1973), se perciben los distintos tiempos, y situaciones, de este artista español que, a los 24 años de edad marchó a París buscando mejores oportunidades. Y las logra desde su empleo como cromista y diseñador en una imprenta, entrando en los círculos intelectuales, donde conoce a grandes maestros como Matisse, Laurens, Brancusi, Le Corbusier y Ozenfant del que percibe la razón geométrica, que le lleva a concebir sus primeras esculturas.

A Luis Fernández nada le fue fácil. A los 6 años fallece su madre; a los 9, su padre. Y con sus otros dos hermanos llega a Madrid a casa de su abuelo paterno, quien los separa para que distintos familiares se hagan cargo de ellos. Y Luis, con 11 años, se instala Barcelona, en casa de un tío suyo, donde pronto se matricula en la Escuela de Artes y Oficios, compaginando sus estudios con trabajos en una joyería. Así, alternando un oficio y estudios, Luis Fernández crece y realiza sus primeras obras, realizaciones de formación con las que adquiere experiencia en el empleo de procedimientos, perfila su dibujo y se va trazando un camino que pronto mira a París, para allí ponerse en marcha. Y en la Galería Guillermo de Osma se percibe las huellas de un largo itinerario, cuando tras casarse con Esther Chicurel, judía sefardita de origen turco, se adentra en el mundo de la abstracción geométrica.

Roza los treinta años; Luis Fernández participa en diversas colectivas, entre ellas la presentada en la Sala Dalmau, de Barcelona, con el título de "Exposición de Arte Moderno Nacional y Extranjero", año 1929. Y su vínculo con Barcelona se pone de manifiesto cuando escribe para la revista AC (Documentos de Actividad Contemporánea), del grupo GATEPAC, estrenándose con un artículo sobre la escultura de Julio González. En ese año, 1932, Luis Fernández viaja a Madrid junto con Joaquín Torres-García. Después, conoce a Picasso; sigue sus colaboraciones literarias en otras revistas, y entabla amistad con el matrimonio Zervos, que ofrece su apoyo al artista asturiano. Luis Fernández participa en exposiciones como la titulada "Thése, antithése, synthése" junto con Arp, Braque, Calder, Ernst, Juan Gris, Kandinsky, Klee, Miró, y otros. Estaba entre los consagrados aunque aún no había celebrado ninguna individual. En 1936 expone en la Galería Cahiers d´Art, de París, junto con Picasso, Julio González y Joan Miró, encuentro que Zervos consideraba de los cuatro mejores artistas españoles. Y ese mismo año participa en otra colectiva organizada por ADLAN en Tenerife.

La obra de Luis Fernández en la segunda mitad de los treinta se acerca al surrealismo, y con autores surreales expone en París, y en el MoMA de Nueva York, que le compra la obra expuesta; la primera pintura de Luis Fernández adquirida por un museo. Es tiempo de Guerra Civil en España; y Luis Fernández, que en su juventud había entrado en la masonería, toma partido por el bando republicano. Realiza con Picasso el telón de la obra "14 de Julliet", de Romain Rolland, que se representó en el Teatro de l´Alambra, de París. Y sigue frecuentando los círculos intelectuales. Establece una cordial amistad con Maria Zambrano; realiza ilustraciones para libros y en 1950, protagoniza su primera individual en la Galería Pierre; es el año en que conoce a Xavier Valls, pintor que fué su ayudante. La segunda individual se la organiza Ivonne Zervos en la Galería Cahiers d´Art, de París, año 1956.

Los sesenta representan el reconocimiento de una obra que refleja las circunstancias del largo camino desde los años veinte a su tiempo de madurez; tiene problemas de salud; también económicos. Pero sigue en su labor. En 1968 la Galería Alexandre Iolas, de Paris, con el apoyo del matrimonio Zervos, realiza una exposición que viajaría, entre 1960 y 1970, por galerías de arte de Milán, Roma, Madrid, Ginebra y, finalmente, Nueva York; fué un recorrido triunfal. Y en 1972 el Palacete Rothschild, de París, le dedica una antológica que posteriormente itinera al Palacio de las Bellas Artes, en Charleroi (Bélgica); Luis Fernández falleció en octubre de 1973. Y su obra figura en grandes colecciones públicas y privadas de Europa y América. En España la Telefónica inició su colección de arte con obras de Luis Fernández, Juan Gris y Pablo Picasso... su objetivo era el de incorporar al patrimonio artístico español una buena representación de artistas españoles que habían producido casi la totalidad de su obra en extranjero, concretamente en Francia.

La exposición antológica de Juan Gris, en la Galería Guillermo de Osma, se clausurará el 15 de enero de 2010.
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