Martes, 8 de mayo de 2012

“Joan Miró: la escalera de evasión”, recala en la National Gallery de Washington

[Img #9969]Tras mostrarse en la Tate Modern, de Londres, y en la Fundación Joan Miró, de Barcelona, la exposición ‘La escalera de evasión’ se presenta en la National Gallery, de Washington, con el propósito, dice el director de este museo, Earl A, Power, de “contar la historia de la vida de Miró y los tiempos que presenció, revelando la intensidad oscura de muchos de sus trabajos. Detrás de la inocencia comprometedora de su estilo descansa una profunda preocupación por la humanidad y el sentido de su identidad personal”.

Son 120 pinturas y trabajos sobre papel en los que se palpa su inquietud y sus compromisos políticos y culturales durante la II Guerra Mundial y el régimen de Franco en España, la exposición se estructura en tres grandes periodos: 1) El trabajo temprano de Miró y su relación con el medio rural, así como su recurrencia surreal en los años veinte. 2) Su respuesta artística a la Guerra Civil española; la caída de Francia y la vida en tiempos de dictadura franquista. Y Los últimos trabajos al final de la dictadura, terminada en 1975 a la muerte del general Franco.

En la primera sala, Miró (Barcelona, 1893-Palma de Mallorca 1983) deja ver su primer inicio detallista; y su contacto con el medio rural en el pueblo de Mont-roig donde pasó parte de sus veranos juveniles, tiempo en que pintó obras como “Huerto con asno”, 1918, y “La Masia”, 1921-1922, cuadro que le compró el escritor Ernest Hermingway. También “Cabeza de campesino”, en 1924-1925. Otras salas se destinan a obras realizadas a partir de los sesenta: “Mural Painting II”, 1962, o “Fuegos artificiales III”, de 1974, cuando, alejado de los postulados franquistas trabajaba en su taller de Mallorca.

Joan Miró se formó en su Barcelona natal, donde, en 1918, presentó su primera exposición en la Sala Dalmau. Al año siguiente se traslada a París, se relaciona con el mundo Dadá, hasta que en 1922 se integra en el grupo ‘de la rue Blomet’; busca huellas ‘fauves’, y sigue su trayecto hacia el surrealismo. Al iniciarse la Guerra Civil en España, Miró apuesta por la República, y participa en el Pabellón de ésta, en la Exposición Universal de París, de 1937. Cuando el ejército alemán ocupa Francia el año 1940, Miró regresa a su país, y se instala en Palma de Mallorca, tierra de Pilar, su mujer, donde prosigue su trabajo. Y en Palma de Mallorca siguió trabajando hasta su muerte.

La exposición dedicada a Miro, uno de los artistas españoles más significativos del siglo XX, reconocido en todo el mundo, se mantendrá abierta en la National Gallery, de Washington, hasta el 12 de agosto de 2012.

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