Después de un año, desde que el canónigo archivero, deán José Maria Díaz de la Catedral de Santiago de Compostela, denunciase la desaparición del “Codex Calixtinus”, esta valiosa pieza del siglo XII, guía de viaje, ha sido recuperado por la policía y devuelto a la catedral. Estaba oculto en un garaje de O Milladoiro, lugar próximo a Santiago, propiedad del electricista Manuel Fernández Castiñeira, envuelto en bolsas de basura y cartones junto a un montón de ladrillos.
Manuel Fernández Castiñeira se ocupó durante 25 años de las labores de mantenimiento de la catedral hasta que se le rescindió el contrato ante fundadas sospechas de hurtos continuados. Ante el despido, se asegura que por venganza, el electricista se fijó en el Códice y se lo llevó. La policía ha encontrado en diversas propiedades de Fernández Castiñeira, en O Milladoiro y Negreira de la provincia coruñesa, y O Grove, de la de Pontevedra, libros antiguos y objetos sacros, así como 1,2 millones de euros, cantidad desproporcionada para su economía; objetos y dinero que el electricista, ya detenido, deberá informar sobre sus procedencias.
Todo parece indicar que durante muchos años se ha ido apropiando de cantidades de los cepillos de la catedral, y llevado aquello que, sin levantar sospechas, le podía ser útil. La Policía ha encontrado diez facsímiles del propio Códice, tal vez para facilitar una posible venta, operación muy difícil por ser pieza única, bien documentada y muy conocida; por ello fácil de localizar en los fondos de cualquier coleccionista, que por poseerlo se haría cómplice del robo y sus herederos pasarían a ser delincuentes.