Fuente: Museo de Bellas Artes de Berna
Viernes, 13 de julio de 2012
Suiza

"Antonio Saura. La Retrospectiva" en el Museo de Bellas Artes de Berna

[Img #10671]Antonio Saura (1930-1998), uno de los mayores pintores del siglo XX, es además, uno de los representantes más significativos del arte español. Su obra está representada en las grandes colecciones de arte contemporáneo del mundo. El Museo de Bellas Artes de Berna y el Museo de Wiesbaden se han asociado con la Fundación Archives Antonio Saura de Ginebra para presentar una gran retrospectiva que reúne cerca de 200 obras, conjunto que ilumina la totalidad de la obra de Saura, reflejando su gran diversidad y complejidad.

La exposición que se presenta ahora en el Museo de Bellas Artes de Berna, entre el 6 de julio y el 11 de noviembre de 2012, y posteriormente en el Museo de Wiesbaden, desde el 30 de noviembre de 2012 y el 17 de marzo de 2013, es un ambicioso proyecto. Se trata, en efecto, de la primera gran retrospectiva dedicada a la obra de Saura tras la gran exposición que organizó Ad Petersen en el Stedelijk Museum de Amsterdam en 1979. Con motivo de esta nueva exposición se presentan simultáneamente un importante catálogo, la traducción al alemán del libro “Antonio Saura por sí mismo” (en francés Antonio Saura par lui-même) que reúne el conjunto de los textos que Saura escribió sobre su obra, así como la obra Die Mauer con obras de Saura y textos de Bert Pappenfuss.

Antonio Saura nace en Huesca en 1930 y muere en Cuenca en 1998. Empieza a pintar y a escribir en Madrid, en 1947, mientras se recupera de una tuberculosis que lo mantiene inmovilizado durante cinco años. Primeras búsquedas y primeras experiencias pictóricas. Reivindica la influencia de Arp y Tanguy, pero se distingue ya por un estilo personal; crea numerosos dibujos y pinturas de carácter onírico y surrealista en los que generalmente representa paisajes imaginarios que plasma en una materia plana, lisa y rica en color. Primera estancia en París en 1952. Segundo período en París entre 1954 y 1955 durante el cual conoce a Benjamin Péret y frecuenta al grupo de los surrealistas, de los que pronto se distanciará junto con su amigo el pintor Simon Hantaï. Emplea entonces la técnica del grattage, adopta un estilo gestual y una pintura radicalmente abstracta, colorista, de concepción orgánica y aleatoria. Empieza a pintar ocupando el espacio del lienzo de varias y muy diversas maneras, creando estructuras formales propias que no dejará de desarrollar. Primeras apariciones de formas que pronto se convertirán en arquetipos del cuerpo de la mujer o de la figura humana, dos temas fundamentales que ocuparán lo esencial de su obra. A partir de 1956 Saura inicia sus grandes series, Damas, Desnudos, Autorretratos, Sudarios, Crucifixiones, que pinta tanto sobre lienzo como sobre papel. En 1957 funda en Madrid el grupo El Paso, que dirigirá hasta su disolución en 1960. Conoce a Michel Tapié. Primera exposición individual en la galería de Rodolphe Stadler, en París, donde expondrá de forma constante a lo largo de toda su vida. Stadler lo presenta a Otto van de Loo, en Múnich, y a Pierre Matisse en Nueva York, quienes también expondrán su obra y lo representarán. Limita entonces su paleta a los negros, grises y marrones. Se afirma en un estilo propio e independiente de los movimientos y las tendencias de su generación. Su obra se inscribe en la línea de Velázquez y Goya. Entra en los principales museos. A partir de 1959 se dedica a una prolífica obra gráfica.

Ilustra de manera original numerosos libros como “Don Quijote”, de Cervantes, 1984, de Orwell, “Pinocho” en la adaptación de Nöstlinger, “Tagebücher”, de Kafka, “Tres visiones”, de Quevedo, y otros muchos. En 1960 empieza a esculpir y realiza obras compuestas con elementos de metal soldado que representan la figura humana, personajes y crucifixiones. En 1967 se instala definitivamente en París ; se implica en la oposición a la dictadura franquista y participa en numerosos debates y polémicas en los ámbitos de la política, la estética y la creación artística. Amplía su registro temático y pictórico. Junto con la serie “Mujer-sillón” aparecen las de “Retratos imaginarios”, “El perro de Goya” y “Retrato imaginario de Goya”. En 1971 abandona la pintura sobre lienzo, que retomará en 1979, para dedicarse a la escritura, el dibujo y la pintura sobre papel. A partir de 1977 empieza a publicar sus escritos y realiza varias escenografías para el teatro, así como par el ballet y la ópera. En 1983 crea una importante serie de retratos titulada “Dora Maar” o “Dora Maar visitada”. Desde esa fecha y hasta su prematura muerte retoma y desarrolla magistralmente el conjunto de sus temas y figuras para producir, tal vez, lo mejor de su obra.

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