José Pérez-Guerra
Miércoles, 15 de agosto de 2012

La razón de ser de una Caja de Ahorro es su función social

[Img #10928]Cajastur suprime la Obra Cultural para atender cuestiones de índole Social, y anuncia el cierre de diversas salas de exposiciones. Es la tónica general puesta de manifiesto en la Asamblea General de la Confederación de Cajas de Ahorros (CECA) cuando se informa que la inversión social del conjunto de Obras Sociales se redujo en un 23,1 por ciento respecto al ejercicio precedente. Que la mayoría de estas instituciones han transferido su negocio a bancos en los últimos años y, en algunas ocasiones, se ha interrumpido la aportación de fondos para la obra social, lo que podría poner en peligro su futuro.

Y es que única razón de ser de las Cajas es su función social. Hace tres siglos, el Padre Piquer creó el Monte de Piedad de Madrid con el propósito de otorgar créditos a las familias para librarlas de los usureros. No había bancos. La infraestructura social estaba en manos de la Iglesia. Y el Monte, extendido al territorio nacional, entra en esa dimensión asistencial, en la que la caridad se constituye en fundamento evangélico. Posteriormente se fundan las Cajas de Ahorros que aportan una instrumentación empresarial a la actividad de los Montes de Piedad, que, unidas, amplían horizontes. Empresas de la sociedad civil cuyas ganancias deben pasar a fundamentar la institución y atender la Obra Social, beneficiaria de los dividendos.

Pero sucede que desde hace algunas décadas, las Cajas de Ahorros (como el dinero en manos del Gobierno de turno) no son de nadie, pasan a constituirse en entidades financieras gubernamentales donde los políticos se colocan o colocan a sus compañeros de viaje y familiares, considerando que la Caridad (que siempre fue el espíritu de los Montes y Cajas), ha cambiado con eso del progreso y que la caridad empieza por uno mismos, se han aprovechado mientras que han despilfarrado los patrimonios formados por el esfuerzo y la profesionalidad de muchos años.

Montes y Cajas, con sus razones sociales. Mediado el siglo XIX se funda el primer banco privado, el Banco de Bilbao en 1857, al que siguieron otros con sus fines mercantiles. Las Cajas se han mantenido activas en el tiempo aportando mucho al progreso social, sin perder sus identidades: el ADN social que es su única razón de ser. Ahora, tras un largo periodo de “Bancos bis” de las administraciones públicas que han utilizado a las Cajas para financiar demasiados proyectos ruinosos, se busca la manera de salvarlas convirtiéndolas en Bancos con sus respectivos accionariados. Entonces -sin el objeto Social que es su único fundamento- las Cajas dejaran de tener sentido. Porque, además, al Estado le corresponde la responsabilidad asistencial.

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