Domingo, 23 de septiembre de 2012
Editado por Marcial Pons Historia

"La península comercial. Mercado, redes sociales y Estado en España en el siglo XVIII”, de Guillermo Pérez Carrión

[Img #11211]A partir del siglo XVII, Inglaterra y Francia trataron de hacerse con el mercado español, pero tras la instauración de la dinastía de Borbón, los ilustrados utilizaron a fondo los poderes de la Monarquía para poner las bases de un mercado interior con la firmeza suficiente de atender las demandas y lograr intercambios, a fin de ocupar el puesto que España debía tener en el concierto de las naciones. El libro titulado “La península comercial”, con el subtítulo de “Mercado, redes sociales y Estado en España en el siglo XVIII”, del catedrático de la Universidad de Zaragoza, Guillermo Pérez Carrión, editado por Marcial Pons Historia, analiza en siete capítulos y un prólogo de Carlos Martínez Shaw, el estado de la cuestión.

En la nueva coyuntura expansiva, el desarrollo del mercado interior fue posible gracias a la acción de numerosas redes migratorias, sociales y mercantiles, que se movieron con éxito diverso. En el siglo XVIII en la católica España, los protestantes ingleses no pudieron pasar de los puertos y necesitaron intermediarios; los franceses, en cambio, contaron con su peso político y la cercanía de navarros y vascongados, hasta que éstos se percataron de que eran sus competidores. Y dentro de España, Cataluña aprovechó la facilidad que le otorgaba ser oferta nacional para irrumpir con fuerza en el mercado interior.

En el capítulo primero se trata de conceptos: mercados, regiones, redes y Estado; y en el segundo la acción de Francia e Inglaterra. Sigue en siguientes capítulos la pugna por el marcado español, la acción renovadora de la España ilustrada y otras cuestiones relacionadas con el mercado interior. Y la obra, de 532 páginas, finaliza con Bibliografía desde 1900.

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