Viernes, 1 de febrero de 2013
París

El Museo de Montparnasse descubre a Eduardo Pisano, pintor español inédito

[Img #12660]Fue, Eduardo Pisano, un pintor de la llamada Escuela de París formada por artistas españoles en un largo trecho del siglo XX, pero su obra no trascendió, quedando inédita. Ahora aflora en una exposición abierta en el Museo de Montparnasse (impulsada por la familia Licoys que conserva un importante conjunto de obras de este pintor español, adquiriridas hace 30 años), con el título de ‘Montparnasse, tierra de asilo, tierra de exilio’, en homenaje a artistas que marcharon a París por ser el epicentro del arte moderno y contemporáneo, y otros mucho exiliados tras la guerra civil de España. Y uno de estos últimos fue Eduardo Pisano, al que se dedica la muestra.

En la exposición se presentan cerca de setenta obras entre pinturas, dibujos y grabados (monotipos) en las que se percibe un artista marcado por el drama, por unas circunstancias que se transmite a través del color, hasta la obra posterior donde ya la memoria aparece más sosegada, siempre desde un estilo original. Eduardo Pisano (Torrelavega, Cantabria, 1912-París, 1986), fue soldado en el bando republicano (1936-1939) y al finalizar la guerra se refugia en Francia, donde fue internado en campos de concentración, y una vez liberado, se vio forzado a realizar trabajos para los nazis durante la ocupación alemana. Esta situación incide en su pintura, en sus dibujos y grabados que acusan recuerdos y frustraciones. En una obra con raíces cubistas y un desarrollo muy en clave con su manera de entender la vida.

En la Escuela de Paris, en el clima de barrio Montparnasse, Pisano conoce a los españoles de su tiempo, Antoni Clavé, Manuel Ángel Ortiz, y, entre otros, a Emilio Santos Sala que fue uno de sus grandes amigos cuando en 1947, en París, empieza a configurar su discurso bajo el lema de ‘crear es recordar’. Con los años, su obra de torna más sosegada, y la belleza adquiere significado, brotando viejos recuerdos de la infancia, fiestas, tradiciones, gitanos, circo y payasos, sin perder de vista la tauromaquia, y gente paseando. En sus pinturas, dibujos, grabados (monotipos) donde no falta la mar, los paisajes, los pescadores, desnudos femeninos, naturalezas muertas y trasuntos religiosos están en su horizonte, porque Pisano era hombre de fe, concebida a su manera. La exposición ‘Montparnasse, tierra de asilo, tierra de exilio’ dedicada a Eduardo Pisano por el Museo de Montparnasse, París, se mantendrá abierta hasta el 17 de marzo de 2013.

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