Amalia García Rubí
Martes, 5 de febrero de 2013
Madrid. Del 5 de febrero al 12 de mayo de 2013

"Impresionismo y aire libre, de Corot a Van Gogh", en el Museo Thyssen

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[Img #12702]Del 5 de febrero al 12 de mayo de 2013 el Museo Thyssen-Bornemisza presenta la exposición “Impresionismo y aire libre, de Corot a Van Gogh”, configurada por un nutrido conjunto de cuadros procedentes de numerosas colecciones públicas y privadas de Europa y USA, entre las que se encuentra la del Museo del Louvre, la National Gallery de Canadá, el Metropolitan de Nueva York, la Hammer Foundation de Los Angeles y otros muchos prestadores franceses, ingleses, noruegos… Sin olvidar la importante presencia de obras procedentes de los fondos de la baronesa Carmen Thyssen Bornemisza, una de las más reconocidas coleccionistas de pintura de paisaje y por encima de todo, amante del impresionismo, como bien se ha encargado de recordar a los medios el gerente de este museo, Guillermo Solana, quien señaló además la tradición del Impresionismo en la política de adquisiciones del Museo Thyssen.

Según afirmó en rueda de prensa el comisario de la muestra, J.A López Manzanares, es la primera vez que en España se dedica un capítulo tan amplio y estudiado a la pintura al aire libre desde un análisis pormenorizado como el presente. Entre nombres de sobra conocidos, Camile Corot, Courbet Daubigny, Boudin, Monet, Renoir, Seurat, Van Gogh,… junto a éstos otros menos habituales pero igualmente valiosos, Jones, Hodler, Dahl, Menzel… Y una sabia referencia al paisajismo español con preciosos estudios del fundador de la primera cátedra de paisaje en nuestro país, el pintor de origen belga Carlos de Haes, y alguna delicia cargada de luz del gran Joaquín Sorolla y Bastida prestada por la casa museo del pintor en  Madrid.

La exposición “Impresionismo y aire libre, De Corot a Van Gogh” reúne en las salas temporales de este museo un total de 113 obras sólo de paisaje cuyos autores representan lo más destacado del “pleinairisme”, desde sus comienzos como práctica previa a la obra total, en fechas muy anteriores a la aparición del Impresionismo, hasta la culminación de éste durante la segunda mitad del siglo XIX. Ya a finales siglo XVIII  Pierre-Henri Valenciennes realizó los primeros estudios al aire libre sobre la naturaleza con el fin de entender pormenorizadamente las formas, colores y especies naturales del paisaje. Sin embargo, no será hasta la eclosión del grupo impresionista parisino en 1874 cuando la pintura “plein air” se generalice y obtenga el rango de obra de arte susceptible de ser expuesta.

[Img #12703]El recorrido expositivo ha sido articulado en siete secciones interrelacionadas, siguiendo un argumento singular en torno a los diversos motivos del paisaje (Ruinas, Rocas, Montañas Árboles, Cascadas, Cielos Mares) a través del cual el espectador puede observar y entender con facilidad no sólo las preferencias temáticas de los artistas según la época, sino también las características internas de cada momento en la pintura de paisaje así como la evolución estilística y técnica, desde aquellos artistas todavía ligados a postulados neoclásicos y románticos como el propio Valenciennes, hasta la libertad casi expresionista en la mirada libre de Van Gogh.

Este bellísimo panorama ofrece una amplia representación del principal paisajista del Impresionismo francés, Claude Monet, junto a la quizá discreta pero a todas luces fundamental presencia de Constable como principal promotor del estudio directo de cielos en sus ejercicios de skyer, y del “barbizoniano” Rousseau como maestro en captar el sonido de los árboles. A través de todas sus ventanas podemos asomarnos y disfrutar de vertiginosas panorámicas de montaña, amplios horizontes marinos, prados y huertas, frondosos bosques o intrincados vergeles que llevan a sombríos arroyos como el de Breme de Courbet. Ello nos obliga a detenernos en cada una de estas visiones de primeros planos o de infinitas perspectivas, fragmentarias o majestuosas en sus picados, pero todas imprescindibles porque son porciones de realidad miradas y sentidas de maneras muy diferentes pero con una armonización sorprendente. El tamaño de las obras (muchas de ellas de medidas moderadas) nos da una idea de que el objetivo principal de esta pensada y bien planteada exposición no es tanto el deslumbre con la gran obra maestra cuanto el disfrute visual de un conjunto que en definitiva trata de trasladarnos esas  pequeñas verdades en las que, como decía Cezanne, se debe fundamentar la labor diaria del auténtico pintor, el pintor de aire libre.

(Museo Thyssen, Paseo del Prado 8, Madrid. Hasta el 12 de mayo de 2013)

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