En febrero Madrid se convierte en un importante mercado artístico, con dos grandes ferias, ARCO y Art Madrid, y alguna otra más centrada en arte emergente, todo ello en un entorno cultural que convierte a la capital de España en un centro cultural de indudable atractivo. ARCO celebra la 32ª edición, con 201 galerías de 27 países; Art Madrid, la 8ª, con otras 40 entre españolas y extranjeras; obras de más de 2.000 artistas entre ambas.
Es un mercado con muchos alicientes aunque este año acuse los efectos de una crisis que, naturalmente, será superada para que la oferta y la demanda puedan normalizarse. Tradicionalmente España es un importante receptor de obras de arte; y ello se pone de manifiesto en su comercio exterior, donde las importaciones superan, en mucho, a las exportaciones. Si no atenemos a los años 2003 a 2006, el tiempo anterior a la situación presente, la balanza exterior arrojó un déficit de 1.045 millones de euros. Y en los 9 primeros meses de 2007, cuando aún había confianza, se compró ante en el extranjero por 236,4 millones de euros y se vendió por 57,4 millones, siguiendo la tendencia. Ahora, en 2013, la situación económica es muy distinta, no solo para las instituciones públicas que desde el principio apoyaron a ARCO con sus compras, sino también para el sector privado, aunque los coleccionistas de mayor nivel mantienen sus proyectos.
Tal vez aprovechando el compás de espera, que presumiblemente no será largo, IFEMA debiera considerar una aproximación a los galeristas que, por exclusión, se vieron obligadas a constituir Art Madrid, creando una feria (verdaderamente privada) para no ser excluidos del mercado. Y el éxito ha sido tal que su oferta es del mas alto nivel, obras de Picasso, Masson, Miró, Dalí, Vasarely, Leger, Braque, Calder, Karen Appel, Alechinsky, Le Corbusier, Sonia Delaunay, Vasarely o Wifredo Lam, con Anthony Caro, Paladino, Christo, Louise Bourgeois… varios centenares de artistas con obra consolidada en sus distintos espacios galerísticos.
ARCOmadrid ocupa dos pabellones, el 8 y el 10, de Ifema, en el Parque de las Naciones; Art Madrid se ubica en el Ático de la Estación de Charmartín… ¿no sería más práctico -es de sentido común- que en Ifema ocupara un tercer pabellón…aunque de momento fuesen ferias diferentes?. Un día la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, cuando era presidente Adrián Piera, impulsó la Institución Feria de Madrid, Ifema, junto con la Comunidad de Madrid… y la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCO, dirigida por Juana de Aizpuru en sus primeras ediciones, fue una realidad… y ARCO pronto pasó a ser referencia en el mundo. Un factor cultural que deberá sortear los inconvenientes del momento, y corregir ciertos planteamientos; porque es feria de arte madrileña, española y también internacional. No es bueno que el sector de la intermediación artística esté dividido. ARCO y Art Madrid, juntas, suman y eso favorecería tanto a la oferta como a la demanda.