Fuente: Museo del Prado
Miércoles, 13 de marzo de 2013
Del 14 de marzo al 2 de junio de 2013

La exposición “Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado” llega al Museo de Bellas Artes de Sevilla

El Museo del Prado, la Obra Social “la Caixa” y la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía presentan en la capital sevillana la exposición “Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado” formada por 36 pinturas de los más destacados maestros del género que atesora el Museo. Se trata de la primera exposición compuesta íntegramente por fondos del Prado que se celebra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Tras su paso por Valencia y Zaragoza, la presentación en tierras andaluzas de esta importante selección de paisajes es una nueva colaboración entre el Prado y la Obra Social “la Caixa” a partir de los fondos del museo. Ambas instituciones firmaron un acuerdo de colaboración el pasado año por el que la entidad financiera se convirtió en Benefactor de la pinacoteca.

[Img #13156]“Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado” (Sevilla, 14 de marzo-2 de junio de 2013), coorganizada por el Museo del Prado, la Obra Social “la Caixa” y la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía, es una exposición de gran importancia, tanto por la extraordinaria calidad de las obras que la componen y la categoría de los maestros que las realizaron, como por la aproximación que plantea a las diferentes tipologías del paisaje que surgieron a lo largo del siglo XVII en Flandes y Holanda.

Se trata de la cuarta exposición coproducida entre el Museo del Prado y la Obra Social “la Caixa” –tras “Goya. Luces y Sombras” celebrada en CaixaForum Barcelona y la segunda sede de las itinerancias de esta muestra  en Zaragoza clausurada el pasado 24 de febrero-. Con “Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado”, el Museo del Prado llega a Sevilla para presentar una muestra itinerante compuesta íntegramente por sus fondos.

“Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado” constituye una oportunidad excepcional para disfrutar de un recorrido por el evocador mundo del paisaje nórdico apreciando la maestría con la que los pintores representaron con fidelidad montañas, bosques, campiñas, ríos, mares, parajes cubiertos de nieve o canales helados, inmersos en una luz naturalista.

Durante la Edad Moderna, los italianos llamaron “nórdicos” a los pintores de las tierras que estaban más allá de los Alpes y fundamentalmente a los de los Países Bajos. Allí, el contexto social y cultural hizo que, a lo largo del siglo XVII, pintores y coleccionistas se apartaran en gran medida de los temas heroicos propios de la pintura de historia en favor de asuntos cotidianos, pero igualmente aptos para la pintura. Entre ellos estaba el paisaje, que pasó a convertirse en un género pictórico independiente en el que el asunto representado se relega a un segundo plano y se convierte en pretexto para representar con fidelidad los elementos de la naturaleza.

Comisariada por Teresa Posada Kubissa, Conservadora de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hasta 1700), la muestra está compuesta por 36 obras y entre los pintores que integran esta exposición figuran los más destacados maestros del género, con obras tan representativas como “Paisaje alpino” de Tobias Verhaecht, uno de los maestros de Rubens; “La vida campesina” y “Boda campestre” de Jan Brueghel el Viejo, además de “La Abundancia y los Cuatro Elementos” que pintó en colaboración con Hendrick van Balen o Mercado y lavadero en Flandes en colaboración con Joos de Momper el Joven; “Paisaje con gitanos” y “Tiro con arco” de David Teniers o los dramáticos “Asedio de Aire-sur-a-Lys” de Peeter Snayers y “Bosque con una laguna” de Jan Brueghel el Joven y taller.

Las dos tipologías más características del paisaje nórdico –el paisaje de invierno y el paisaje de agua– están representadas con obras tan delicadas como “El puerto de Ámsterdam en invierno” de Hendrick Jacobsz Dubbels o “Paisaje con patinadores” de Joos de Momper el Joven; y por pinturas como “Playa con pescadores” de Adam Willaerts, que une el paisaje con la escena de género. “Un puerto de mar” y “Paisaje con desembarco de holandeses en tierras de Brasil” de Jan Peeters aluden a las lejanas tierras a las que las rutas comerciales llevaron a los holandeses.

Y, por último, está Rubens, el gran maestro flamenco, cuyos paisajes constituyen la parte más íntima, más personal de su producción. De ellos se expone el soberbio “Atalanta y Meleagro cazando el jabalí de Caledonia”, una de las obras cumbres del paisaje nórdico. La exposición concluye con algunos de los paisajes encargados por el monarca español Felipe IV para decorar el palacio del Buen Retiro de Madrid a Claudio de Lorena y Jan Both, jóvenes pintores nórdicos que iniciaron en Roma el llamado “paisaje italianizante” que en Holanda contó con numerosos seguidores. Pero el más destacado fue Philips Wouwerman, que se especializo en la representación de cacerías como “Parada en la venta” que adelantan ya el gusto rococó.[Img #13157]

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