Sábado, 27 de abril de 2013
Málaga

Entre el mito y la tradición. Julio Romero de Torre en el Museo Carmen Thyssen

[Img #13640]Fue un pintor de leyenda. La exposición ‘Julio Romero de Torres. Entre el mito y la leyenda’, comisariada por Lourdes Moreno en el Museo Carmen Thyssen, pretende reflejar una ambigüedad permanente gracias a la gran carga simbólica y sensual que contiene cada uno de sus cuadros. Así, aúna influencias de los pintores del primer Renacimiento con una estética casticista, para evocar la importancia que la imagen de Andalucía tiene en la pintura española durante la primera parte del siglo XX.

Julio Romero de Torres (Córdoba, 1874-1930), hijo del pintor y conservador del Museo de Pinturas de Córdoba, Rafael Romero Barros, creció en un ambiente propicio a las artes al que se adentró estudiando en el Conservatorio de Música y en la Escuela de Artes y Oficios, obteniendo pronto los primeros premios en certámenes convocados en su ciudad. Viajó por Marruecos, Italia, Inglaterra, Francia y Bélgica, y en 1895 obtiene el primer éxito con su obra ‘Mira que bonita eres’; mientras que en el campo de la docencia se abre camino como profesor en la Escuela Provincial de Arte. Su participación y distinciones en las Exposiciones Nacionales le abren el camino a Madrid, donde se establece en la primera década del siglo.

Fue cuando entra de lleno en la vida intelectual de la capital de España, asistiendo a las tertulias del Café Nuevo Levante liderada por Valle Inclán, y del Café Pombo por Gómez de la Serna. Y su labor es reconocida con homenajes, condecoraciones y nombramientos que compagina con una labor pictórica que iba dando a conocer en Barcelona, Bilbao, Londres, también en América, exponiendo al Buenos Aires en 1922.

Dos periodos fundamentales deben tenerse en cuenta en su pintura. El primero, entre sus años de formación y final del siglo XX, cuando evoluciona desde una tradición romántica que le llega de su padre y la influencia de la pintura social de su hermano Rafael, hasta el intenso luminismo de su obra, en torno a 1900. En 1908 comienza lo que se ha considerado madurez artística, desarrollando un nuevo concepto pictórico próximo al Simbolismo, de acusada personalidad plástica.

Paralelamente a la realización de grandes composiciones y retratos, Julio Romero de Torres realiza ilustraciones en libros y revistas, así como carteles, porque el dibujo siempre estuvo presente en su quehacer, desde los inicios a finales del XIX hasta el tiempo final cuando, tras el éxito conseguido en la Exposición Iberoamericana, de Sevilla, su salud se agrava y muere en Córdoba, en 1929. La exposición ‘Julio Romero de Torres. Entre el mito y la tradición’, abierta en el Museo Carmen Thyssen, de Málaga, se clausurará el 8 de septiembre de 2013.

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