Amalia García Rubí
Viernes, 10 de mayo de 2013
Madrid

Últimas pinturas de Juan Navarro Baldeweg y esculturas y obra sobre papel de Roberto Barni en la Galería Marlborough

[Img #13804]Decía Hockney refiriéndose a sus pinturas sobre piscinas de los años setenta que el agua es imposible de pintar pues adquiere tantos colores como realidades refleja, además de resultar siempre cambiante, en constante movimiento e imprecisión. Para Navarro Baldeweg que, como para Hockney, el color no puede disociarse de la pintura, como tampoco la visión múltiple se desliga de una realidad en constante permutación, pintar el agua en su movimiento variable supone tratar de aprehender un paisaje, un lugar, un instante transido de iridiscencias blanquiazules, de estrellas y constelaciones imaginarias, de cauces serpenteantes que surcan los campos regándolos a su paso. La pintura de Navarro Baldeweg en estos últimos años, parece haberse desprendido de los interiores de etapas pretéritas, espacios definidos también por el color intenso y la mancha plana que construían estructuras básicas semiarquitectónicas, para salir ahora hacia el exterior, recorrer las luces de la naturaleza e interpretar sus colores desde la mirada plástica, selectiva y emotiva del pintor.

Disfrutar los paisajes recientes de Navarro Baldeweg conlleva entender el sentimiento personal frente a la realidad vista a través, no precisamente de una óptica fotográfica monofocal, sino todo lo contrario, desde las distintas expresiones cromáticas que al artista le inspira un eclipse, una ola marina, la intensa lluvia de primavera germinadora de nueva vida... Quizá demasiada poesía escrita para una pintura, la de este artista histórico de nuestro arte contemporáneo, que entiende el arte como lo hacía Cezanne, como síntesis de forma-estructura-luz-color. Hacer de la primera impresión una realidad sólida y duradera convierte una vez más a Navarro Baldeweg en artista de dotes intelectuales y sensoriales al mismo tiempo. Su veracidad nos asombra no sólo por lo honesto de un lenguaje limpio y consecuente que se mantiene con el mismo grado de intensidad creativa a lo largo de décadas, sino sobre todo por hacernos sentir y ver más allá de lo objetivo, el auténtico peso de la pintura-pintura.

Adscrito coyunturalmente a las premisas de la Nueva Figuración Madrileña de los años setenta, Juan Navarro Baldeweg, arquitecto y pintor nacido en Santander en 1939, ha desarrollado una trayectoria singular de indudable prestigio. Ganador de la Medalla de Oro al Merito de las  Bellas Artes en 2007 y la Medalla de Oro de la Arquitectura Española en 2008, entre otros muchos galardones, su obra está representada en los principales museos y colecciones de nuestro país, así como el Art Institute of Chicago, la Universidad de Columbia de Nueva York, etc.

Esculturas y obra sobre papel de Roberto Barni
[Img #13805]La sala pequeña y parte del espacio principal de la Galería Marlborough ofrece durante los meses de primavera una interesante exposición del artista y escultor italiano Roberto Barni, Pistoia 1939. La muestra supone un buen logro a la hora de dar a conocer las obras de este gran artista en España, y  reúne una cuidada selección de dibujos, gouaches, óleos y acuarelas, además de piezas escultóricas de reciente creación. Celebrada inmediatamente después de la individual que tuvo lugar el pasado mes en la galería Marlborough de Mónaco, esta exposición nos aproxima de manera muy elocuente a la obra global de Barni, un creador interesado desde hace años por la figura humana y su movimiento en el espacio. Mediante un lenguaje formal reduccionista determinado por varios ejes de simetría que organizan las siluetas en diferentes actitudes, a menudo reiterativas, Barni nos habla de  caminantes desorientados, de individuos solitarios y de seres anónimos conformadores a su vez de estructuras geométricas en equilibrios inestables. Ciertas reminiscencias de Giacometti se pudieran desprender de los alargamientos manieristas, los perfiles adelgazados hasta el extremo así como del aire totémico primitivista de unas figuras generadoras de asociaciones muy sugerentes que tan pronto nos hablan de la esencia vital del ser humano como nos trasladan a los problemas más acuciantes de nuestro mundo actual, el aislamiento, la incomunicación, etc. La relación del hombre con la naturaleza, el eterno retorno al origen y las múltiples lecturas que se desprenden de obras como Anatema, Vasomut, Atto rosso a tre, Continuo, Impresa… muestran la preocupación de Barni por la condición humana.

Roberto Barni comenzó su carrera expositiva en los años 70, celebrando sucesivas muestras en Italia y en diversas ciudades europeas y norteamericanas, de la mano de importantes salas y museos de arte contemporáneo como la galería de Arte Moderno de Roma, la Tate Gallery de Londres y el Queens Museum de Nueva York.

(Galería Marlborough, c/ Orfila 5, de Madrid. Hasta el 22 de junio de 2013)

http://www.galeriamarlborough.com/

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