José Pérez-Guerra
Sábado, 29 de junio de 2013

Colombia pone al alcance de los ‘cazatesoros’ el patrimonio histórico subacuático

[Img #14437]La ley de Patrimonio Cultural Sumergido, aprobada por el Senado colombiano, además de ser inconstitucional al vulnerar los artículos 63 y72 que prohíbe la comercialización de este patrimonio, se enfrenta a la política de la UNESCO que ‘ve con enorme preocupación la destrucción de los yacimientos de patrimonio cultural subacuático en todo el mundo a través de su explotación comercial y su saqueo. La situación es alarmante y la amenaza se acrecienta cada día en muchos países de nuestro planeta’, recordando por boca de Ulrike Guerin, responsable de Patrimonio Subacuático del organismo, que ‘no debe ser vendido porque pertenece a la humanidad’.

Esta nueva ley aleja a Colombia de los criterios internacionales y la alinea con países donde los negocios -‘bussines are bussines’- están por encima de los patrimonios históricos: Estados Unidos y Reino Unido de Gran Bretaña, dos naciones, además de Colombia, que no han firmado la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Sumergido, ratificado ya por 44 países, entre ellos casi todos los iberoamericanos. Pero el Gobierno de Colombia quiere hacer Caja como sea; y su ministra de Cultura, Mariana Garcés, lo justifica al señalar que ‘el espíritu de este proyecto de ley ha sido crear los mecanismos que permitan acceder a unos objetos patrimoniales, que de otra manera serían inalcanzables’.

Y para eso Colombia recurrirá a empresas de ‘cazatesoros’; a profesionales en la búsqueda de pecios, expertos en la extracción y ocultación, que se llevarán (legalmente?) la mitad de lo que debiera quedar fuera de los circuitos comerciales, porque es un patrimonio que pertenece a la Humanidad entera. En el espacio marítimo colombiano, entre Guaira y Cartagena de Indias, se conocen numerosos naufragios de navíos españoles entre los siglo XVII y XIX. Y Colombia en vez de tratar de buscar la cooperación internacional para poner en valor cultural cargamentos y pertrechos de tantos buques, pone ese inmenso tesoro a disposición de las empresas especializadas en extraer esos bienes comunes y dispersarlos entre los coleccionistas y anticuarios que estén dispuestos a comprar. Pone en almoneda un Patrimonio que no es propio…

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