José Pérez-Guerra
Miércoles, 28 de agosto de 2013

El Museo Diocesano de Lérida retiene, de manera ilegal, bienes patrimoniales de Iglesias de Aragón

[Img #14968]No quieren soltar la presa. La Generalitat de Cataluña cree que devolver las obras de arte sacro que, procedentes de la Franja aragonesa y que se retienen en el Museo Diocesano de Lérida, es imposible. Cree que son de su propiedad porque sirviéndose de su potestad, el obispo Messeguer i Costa (1890-1905) las adquirió (con dinero que no era suyo) como contrapartida de obras necesarias en diversos templos, cuando su obligación era atender la conservación de las iglesias en vez de expoliarlas.

El consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, ha declarado que ‘Cataluña no puede admitir que algo que ha tutelado, ha respetado y ha cuidado durante prácticamente cien años, comprado todo de forma correcta y lícita, o donado de forma correcta y lícita, sea tratado como dicen algunos partidos aragoneses. Esto no forma parte de lo posible’. Pero no son algunos partidos aragoneses, porque nosotros que nacimos en la Sierra de Aracena (Huelva), que hemos residido largos años en Cataluña, creemos que Cataluña ‘ha tutelado’ valores patrimoniales ajenos, que llegaron a Lérida por manejos mercantiles de su señor obispo, siendo patrimonio de congregaciones necesitadas de apoyos, debieran restituirse.

Y no estamos solos; porque la Signatura Apostólica, el Vaticano, juzgó en 2007 que el arte procedente de las iglesias aragonesas (hasta 1995 pertenecientes a la diócesis de Lérida e incorporadas a partir de entonces a la diócesis de Barbastro-Monzón) debe volver al lugar de origen, concediendo un plazo de 30 días al obispo de Lérida para que entregase las piezas reclamadas, demanda que no ha atendido. Todos los intentos posteriores para resolver la cuestión han tropezado con la cerrazón de la Generalitat de Cataluña que se aferra a una propiedad adquirida de manera vergonzosa y por la vía del yo bendigo y mando, que es otra de las muchas maneras de expoliar congregaciones  que ligan su historia a la parroquia. Saliéndonos del marco eclesiástico, los Patrimonios Históricos son, según la ley, ‘riqueza colectiva’, sean cuales sean sus titulares, y responsabilidad exclusiva del Estado que transfiere a las Comunidades Autónomas; una gestión que Aragón debe ejercer al igual que lo hace Cataluña, Galicia o Extremadura.   

La forma en que fueron adquiridas las obras de arte aragonesas retenidas por Cataluña, sonroja a cualquiera. Y como botón de muestra citamos la escultura de la Virgen de Zaidín, pieza del periodo Medieval que el obispo Messeguer i Costa se llevó a Lérida por las 750 pesetas que costaba la restauración del campanario de la iglesia…; en los fondos del Museo Diocesano y Comarcal de Lérida se conserva el recibo de compraventa de la imagen, operación muy mercantil que sonroja al pensar en los feligreses despojados de su historia por su señor obispo. El historiador Domingo Buesa escribe que el obispo Messeguer ‘solía ofrecer alguna compensación económica en lugares donde encontraba resistencia para llevarse las obras’. ¿Y hablan de propiedad los que se quedan con los patrimonios históricos ajenos de esta manera?.

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