Amalia García Rubí
Martes, 5 de noviembre de 2013
Madrid

Miguel Condé, la figura renovada. Exposición en la Galería Antonio Suñer

[Img #15708]No se puede hablar de la obra de Miguel Condé sin mencionar el culto a la imagen de la figura humana en el arte. Como tampoco es posible reseñar una pintura fundamentada en aspectos iconográficos sin afirmar su calidad de representación. Ambos elementos que forman parte de los pilares del arte occidental, la figura humana y su función narrativa dentro del cuadro, adquieren una significación singular en toda la trayectoria pictórica de este mejicano de nacimiento y madrileño de adopción, nacido en la costa este de Estados Unidos en 1939, formado en Nueva York, becado en París, etc. Destacado grabador, ilustrador, pintor de origen autodidacto y cuya obra está colgada en prestigiosos museos norteamericanos y europeos. Desde luego, estamos ante un artista nada común, y aunque sólo sea por recordarlo, un artista con inusitada carrera de méritos a sus espaldas, cuya obra suscita admiración y respeto desde hace décadas.

Imposible obviar la fidelidad de Conté a la gran pintura de los museos a la que dedica horas de contemplación: primitivos italianos a la cabeza con Piero de la Francesca y Masaccio como modelos inmortales, pero también al clasicismo de pintores franceses desde Poussin a Puvis de Chavannes y sus soberbios frescos, redivivos en otro tiempo en el neoclasicismo picassiano. El simbolismo neofigurativo y cromático de Condé recoge el legado de aquellos nombres que hicieron de la historia del arte una senda por la que transitar degustando los frutos del pasado e innovando desde su propio tiempo, sin denostar lo académico pero sin anclarse tampoco en formulismos vacuos, exentos de sentido.

Esta exposición de Miguel Condé reabre múltiples vías de evocación de una tradición pictórica bien entendida porque no requiere ser imitada sino bebida a sorbos como elixir de nuevas inspiraciones fantásticas. Condé reaviva el debate sobre la permanencia de los grandes maestros en la pintura contemporánea y no lo hace invocando al pasado con nostálgicas arengas, sino desde esa modestia u osadía (según se mire) de tomar prestado para inventar nuevos mundos, nuevos escenarios irreales, donde la imaginación puede llegar a ser el mejor de los utensilios de pintor. Aquí, en estas nuevas pinturas y dibujos de Condé expuestos con tino por la galería Antonio de Suñer, encontramos una vez más la preciosa sencillez que ennoblece al artista como creador de relatos fragmentarios preñados de personajes míticos y extraños, legendarios y humorísticamente reales, que tienen algo de ancestral y mucho de modernidad carnavalesca. Escenarios embellecidos por formas y colores mágicos salidos de una paleta teñida de contrastes.

(Galería Antonio Suñer, c /Barquillo 43, Madrid. Hasta finales de noviembre)

http://www.galeriadesuner.com/

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