Amalia García Rubí
Miércoles, 18 de diciembre de 2013
Madrid. Hasta el 8 de febrero de 2014

Rui Chafes, la sombra de Giorgio de Chirico, en la Galería Juana de Aizpuru

[Img #16192]En uno de sus escritos, Giorgio De Chirico, el pintor de Bolos (Grecia), afirmaba sin cortapisas: “Nosotros, los metafísicos, hemos santificado la realidad”. No hay duda que es mucha y muy honda la influencia que este constructor de arquitecturas y espacios infinitos, ha ejercido durante décadas en nuestro imaginario. Así lo entiende Rui Chafes (Lisboa, 1966), y así precisamente lo quiere dar a probar en esta magnífica exposición inaugurada por Juana de Aizpuru.

Cierto es que las nuevas instalaciones-esculturas del artista portugués (siempre de hierro pintado en negro profundo) nos ofrecen una materia-objeto indeterminada e impregnada de algo incólume, gravitacional y si se me apura, hasta sagrado, como la realidad más allá de la realidad y de la historia que tanto se empeñó De Chirico en transmitir a través de su obra plástica y de sus reflexiones teóricas en Valori Plastici: “La conciencia absoluta que debe ocupar un objeto en un cuadro y del espacio que separa a los objetos entre sí, establece una nueva astronomía de las cosas unidas al planeta por la ley fatal de la gravedad. ¿Hay una frase que se adapte mejor a estos artefactos colgantes de formas antropomorfas-punzantes, levitando en la inmensidad cósmica de un espacio iluminado por frías luces de neón blanco?. La pregunta está en el aire (nunca mejor dicho) pero yo personalmente me inclino a pensar que, además del título “La sombra de Giorgio de Chirico”, dado a la exposición, Rui Chafes penetra como nadie el espacio real/mental del arte metafísico moderno. Al fin y al cabo, el engañoso ilusionismo pictórico de De Chirico es mucho más que un sueño, como lo son también las obras de indefinición buscada de Rui Chafes, y como lo suscriben, decididamente, las premisas surrealistas que vienen sosteniendo nuestra necesaria filosofía de supervivencia en el mundo.  

La exposición de Rui Chafes en Juana de Aizpuru, es la tercera del artista lisboeta en esta galería, y se suma a una interesante trayectoria creativa en torno a los fantasmas que nos habitan, inspirada a menudo en los elementos transmutados del propio cuerpo. Las piezas tituladas “Carne invisible” y “Carne misteriosa”, completan las seis grandes esculturas específicas para ese homenaje que rinde Rui Chafes al camino solitario y silencioso de De Chirico, quien paradójicamente, advirtió al individuo moderno: “¡desconfiad del silencio!”.

(Galería Juana de Aizpuru, c/ Barquillo 44,1º, de Madrid. Hasta el 8 de febrero de 2014)

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