Amalia García Rubí
Martes, 30 de septiembre de 2014
Madrid. Hasta el mes de noviembre

Cultos y veleidades de la Señorita Pinckelton, un relato pintado de Juan Antonio Tinte, en la Galería Art4

[Img #19125]Hacía siete años que Juan Antonio Tinte no mostraba sus obras en Madrid. Durante este tiempo, ha viajado a Shangai en dos ocasiones y participado en varias ferias de Arte Contemporáneo, ha seguido con su labor docente, además de participar en varios foros de arte. Pero también ha pintado y lo ha hecho con profusión.

 

Sus nuevos cuadros, de los que nos muestra una bella serie en formatos muy variados, incitan a descubrir variaciones de un lenguaje iconográfico y formal fácilmente identificable con su autor. A saber, los fondos cromáticos bien trabajados y luminosos, el dibujo nítido de línea única, la mezcla de naturalismo y esquematización cubista, el estricto orden bidimensional de la representación sencilla resuelta en el plano-superficie del cuadro, el preciosismo de los pigmentos empleados en procedimientos artesanales muy trabajados, el efectismo de texturas y contrastes con indudable peso ornamental… Todas estas características plásticas conforman, además, el poder simbolista de la imagen figurada-abstraída, aislada o en interacción con otras, a su vez pertenecientes al mundo inacabado de los sueños. Ensoñaciones desvanecidas que poco a poco ha ido forjando Juan Antonio Tinte en la parte más creativa de su memoria.

 

La señorita Pinckelton, un personaje inventado por el artista, deambula a través de un espacio etéreo, ingrávido, de  intrigante deriva, incierto y al mismo tiempo ajeno a la propia naturaleza de su único habitante femenino quien, como una Alicia “pret a porter” se sorprende, asusta o resigna a los extraños sucesos que le deparará el destino en el siguiente cuadro-escenario. Las secuencias fantásticas se suceden en una elemental escenografía surrealista como ventanas abiertas a lo inesperado. Son espacios interminables, salpicados por breves pero sugerentes retales de figurines-objetos-paisajes siempre lindando el terreno de lo maravilloso. Metáfora eufemística de las propias experiencias del autor en su aventura artística, la Sta. Pinckelton amanece en jardines de un edén alimentado por el deseo; su buscado anacronismo físico destaca en ambientaciones historicistas presididas por palimpsestos de estética greco-oriental, filacterias en letras latinas, búcaros, vasijas, cráteras, luminarias romanas, lápidas funerarias… personajes togados de aire sagrado, y un sinfín de curiosidades arqueológicas caprichosamente reinterpretadas por el Tinte historiador, amante de la Antigüedad… La narración entrecortada, el juego de signos y significaciones, la inabarcable provocación de estímulos visuales convierten a la obra de Tinte en un fascinante universo por descubrir.

 

(Galería Art4, c/ Argensola 22, 2º dcha, Madrid. Hasta el mes de noviembre)

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