Viernes, 23 de enero de 2015
Hasta el 15 de marzo de 2015

Retrospectiva de André Kertész en la Sala San Benito de Valladolid

[Img #20201]La exposición ‘André Kertész, el doble de una vida’ traza un completo recorrido por la obra y la vida de uno de los grandes maestros de la fotografía; una muestra con 163 obras en blanco y negro y 26 en color que, en la Sala San Benito, se divide en cuatro partes: sus inicios en Hungría (1912-1925); el tiempo francés incluyendo las famosas ‘Distorsiones’ (1925-1936); los años de aislamiento en Nueva York (1936-1962) y el reconocimiento internacional, las primeras fotos en color y su fallecimiento (1962-1985). La exposición está organizada por diChroma photography y ha sido producida por el Jeu de Paume de París con la colaboración de la Mediathéque de l´Architecture et du Patrimoine.

 

Considerado un maestro por numerosos fotógrafos, incluyendo a Cartier-Bresson, André Kertész es una de las mayores figuras de la historia de la fotografía, a pesar de que su obra se resiste y elude tanto los análisis como los comentarios. Ningún observador ha logrado una mirada tan cándida y ninguna otra obra fotográfica ha conseguido plasmar sentimientos tan claros como los transmitidos por sus fotos. Autodidacta, Kertész siempre se mantuvo fiel a su principio motor: ‘Hago lo que siento’. Aunque flirteó con diversos movimientos, como el surrealismo, el constructivismo y el humanismo (en realidad, adelantándose a menudo a sus promotores) su compromiso fotográfico no puede encasillarse en ningún proyecto puramente estético, social o ético. El artista siempre situó su punto de vista encima de cualquier otra cosa y nunca estuvo dispuesto a sacrificarlo, ni por satisfacer a un cliente como tampoco por seguir los dictámenes de la moda. Discreto, pero lúcido, su visión resulta definitivamente natural.

 

Nació en Budapest en 1894; se graduó en la Academia de Comercio y empezó a trabajar en la Bolsa. Su primera fotografía conocida data de 1912, titulada ‘Joven adormecido’.  Tomó fotografía en el frente de batalla durante la I Guerra Mundial, y para ampliar su horizonte, emigró a Francia, estableciéndose el año 1925 en el parisino barrio de Montparnasse donde conoce el mundo artístico de los años veinte; en 1936 fijó su residencia en Nueva York para cumplir su compromiso con la Agencia Keystone; en 1944 adopta la nacionalidad estadounidense y en 1962 pone fin a su carrera profesional. Pero su obra fue encontrando sitio; expuso en la Biblioteca nacional francesa  y seguidamente en el Museo de Arte Moderno de Nueva York; se suceden otras exposiciones, recibe homenajes y su obra pasa a importantes colecciones públicas y privadas de todo el mundo.

 

Su exposición ‘André Kertész, el doble de una vida’, abierta en la Sala San Benito de Valladolid, se mostrará hasta el 15 de marzo de 2015.

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