José Pérez Guerra
Viernes, 14 de agosto de 2015

Cataluña nunca ha sido nación a lo largo de la historia

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[Img #22087]El alcalde de Lérida, el socialista Ángel Ros, ha dicho en la emisora Rac1 que ‘los catalanes no podemos permitir una reforma de la Constitución que no reconozca nuestro concepto de nación’. Un ‘concepto’ que carece de fundamento histórico porque desde la prehistoria el territorio de la actual Comunidad Autónoma de Cataluña siempre ha sido parte de un ente político llamado Hispania. Desde la primera nominación en tiempo romano, cuando la Tarraconense constituyó la mayor demarcación ibérica que de la Citerior se proyectó a la Ulterior, provincia Tarraconense en tiempo visigodo, hasta la invasión musulmana en el siglo VIII.

 

Y sigue siendo Hispania cuando el Sacro Imperio Romano y Germánico combate a los musulmanes en un más acá de los Pirineos, constituyendo las Marcas Hispánicas (‘pro-Hispanis’, ‘precentum pro Hispanis’, año 781; y ‘Constitutiones de Hispanis’ de 815 y 844) en un espacio de la ‘Hispania universa’, vista por el escritor tarraconense Floro siglos antes. Las Marcas Hispánicas adquirieron en tiempos de Carlos el Calvo cierta autonomía, aunque en lo religioso siguieron dependiendo del obispado de Narbona.

 

Pero el condado de Barcelona marcaba pautas. Ramón Berenguer II reconquista Tarragona en 1091; Ramón Berenguer III, conocido como ‘el Grande’ porque como dice la ‘Gesta Comitim Barchilnonensium’ era ‘militia atrenuus’, ‘pacis amator’ y ‘’in bellos inclinatissimus’, demostrando con hechos sus capacidades militares y políticas. Se casó con María, hija del Cid Campeador; pero enviuda y contrae nuevo matrimonio con Dalcia, heredera de la Provenza, Carladés y Arlés. A petición del Papa, interviene en el intento de reconquistar Mallorca para la Iglesia en una misión comanda por Pisa. En el ‘Liber Maiolichinus de Gestis Pisanorum’, que trata de esta cruzada en Baleares, aparece por primera vez las palabras ‘Catalonia’ y ‘catalonenses’ para referirse a los habitantes de las Marcas Hispánicas; población que se resguardan en los castillos al igual que los ‘castellanos’ de Castilla. Y su hijo Ramón Berenguer IV contrajo matrimonio con Petronila, hija del Rey de Aragón… Y el Conde de Barcelona reconoce al rey aragonés como a su señor; es príncipe consorte. Cuando la Corona de Aragón se abre a la mar mediterránea y refuerza considerablemente su poderío.

 

Cataluña es parte de la Corona de Aragón, del que ha heredado bandera y también a Sant Jaume. Y cuando Aragón y Castilla se unen por la vía matrimonial, que siempre fue la más frecuentada por las estirpes medievales, aparece el Reino de España, el ‘hispaniaererum’ que logró la unidad de la histórica Hispania. La Guerra de Sucesión también se sufre en Barcelona donde se lucha por el pretendiente austriaco a la Corona de España, un conflicto internacional –porque había muchos intereses europeos en juego- que situó a Cataluña en el bando perdedor.

 

Pasa el tiempo e intereses de una parte de Cataluña buscan una ruptura con el resto de España. Una Cataluña que, hasta ahora y siempre ha sido parte de Hispania-España; el Gobierno de la Generalidad empieza durante la II República, y sigue cuando la Constitución Vigente organiza el Estado Español en Comunidades Autónomas… Una Constitución que se pretende modificar no para que España sea una nación de españoles, sino para lograr una ‘babelia’ de forasteros… algo así como un taifado medieval…    

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