Amalia García Rubí
Martes, 6 de octubre de 2015
Madrid, hasta el 24 de octubre

Fernando Palacios, Organic Mundi, en la Galería Orfila

Enviar por email

[Img #22542]A Fernando Palacios se le conoce no sólo por su consistente trayectoria en la pintura, jalonada de premios, exposiciones y reconocimientos varios, también y sobre todo por la ineludible personalidad plástica de toda su obra. Hay artistas que poseen el don de la ubicuidad y nos topamos permanentemente con ellos aquí o allá; otros como Palacios prefieren batirse el cobre en soledad, saliendo de cuando en cuando a escena, no para dejarse ver sin más, sino obedeciendo a ese deseo urgente de hacerse comprender por el otro, que es bien distinto. Pintar es en Palacios un ejercicio necesario de autoexclusión temporal, y como también lo fuera para su compatriota castellano Díaz Caneja, un entrar en contacto con el paisaje, con la tierra de siempre. Precisamente de tierras habla esta última exposición suya en Orfila, pero no de aquellas tierras en lejanía ni a vista de pájaro, como tampoco de atmósferas brumosas sobre el llano o el altozano. Los cuadros actuales de Palacios permanecen sumidos en la humedad terrestre, en el barro y en la paja del barbecho, no tanto para impresionar la apariencia del paisaje: sus sombras, luces o colorido, como lo hiciera antaño, sino con el objetivo último de transmitir un sentimiento colosal, incomprensible, un hálito contenido en lo recóndito e imperceptible a la vista… el latido de la vida, quizá. Estos papeles y telas trabajados en técnicas mixtas, estos colores extendidos como forma-luz-espacio que se diluye, arremolina, condensa o trasluce en leves capas transparentes, estas formas indecisas pero sumamente evocadoras en su informalismo orgánico, nos conminan a descubrir el pálpito mismo de la naturaleza y su esencia microcósmica, más allá de toda pulcritud naturalista o de toda visión de conjunto. A través del entendimiento de la pintura y sus materias, Palacios se aproxima cada vez más al fragmento y lo hace discerniendo del detalle la idea principal. Partiendo acaso de un accidente provocado, de un gesto, un salpicado o un lavado, la mirada se agudiza al máximo y fija en el soporte aquello que ya existía en la memoria. El resto se deja a la experiencia que a su vez conlleva la encomiable agilidad de la mano y sus movimientos a la hora de conformar mediante la mancha única, directa, reducida,  todo un mundo real/soñado, de emociones sencillas que como  semillas van brotando en arcanos misterios planetarios.

 

De naturalezas y otros mundos orgánicos versa esta magnífica muestra individual de Fernando Palacios, un artista que vuelve a demostrar su solvencia creativa, y su encomiable capacidad de poner la técnica al servicio de la dicción.

 

Galería Orfila, c/ Orfila 3, de Madrid, hasta el 24 de octubre

Enlaces automáticos por temática
InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress