Jueves, 3 de diciembre de 2015
En el XX aniversario de su muerte

El Ateneo de Madrid rinde homenaje al artista Rafael Botí con una antológica de su obra

[Img #23134]Con una exposición antológica  el Ateneo de Madrid, donde ya expuso su obra en 1978, rinden de homenaje al artista Rafael Botí, en el XX aniversario de su muerte, con una cuidada selección de sus obras más representativas, un conjunto de lienzos que abarca desde las primeras pinturas realizadas en los años 20 a las más postreras de los 90, ofreciendo una retrospectiva donde se puede apreciar la evolución y relación con creadores de su tiempo.

 

Los paisajes de Rafael Botí conjugan la armonía y el ritmo de la música con el equilibrio, la profundidad y la expresividad del arte poético; por eso en su pintura ‘suenan’ los tonos de la naturaleza y de la humanidad como si se escapasen de su propia viola. José Caballero, al hablar de la obra de Botí decía que ‘en sus paisajes siempre canta un pájaro’. El dominio del color es patente en las realizaciones, así como la fidelidad que, a lo largo de su vida, el artista mostró a su técnica y temática, las cuales se convierten en características de su buen hacer, y donde es palpable la autenticidad del pintor, la cual le llega tras su viaje a París en 1929, donde conocerá a Picasso y Braque. De este viaje Botí asimilará el color de Matisse y el cubismo picassiano, algo que dejará impronta de por vida en su obra. Su dilatada trayectoria, siempre en activo como artista, le hizo conocer y participar en el desarrollo  del arte español del siglo XX.

 

Rafael Botí Gaitán (Córdoba, 1900 – Madrid, 1995) fue músico y pintor. Estudió dibujo junto a Julio Romero de Torres en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, compaginando con los que realizaba en el Conservatorio. A los 17 años llegó a Madrid  para ampliar estudios en el Conservatorio Superior que, una vez terminados, le lleva a la Orquesta Filarmónica de Madrid como profesor de viola, y en 1930 a la Orquesta Nacional de España. Pero alternó el dibujo y la pintura con la música; como alumno de Vázquez Díaz, y pensionado en París para ampliar conocimientos en  artes plásticas.  Protagonizó su primera exposición individual  el año 1923 en el Círculo de la Amistad de Córdoba, y en 1927 expuso en Casa Nancy de Madrid. Pintor muy activo y comprometido, en 1931 fundó con otros artistas la Agrupación Gremial de Artistas Plásticos, que lanzó un manifiesto vanguardista el 29 de abril de 1931 dirigido a la renovación de la vida artística española.

 

Tras la guerra civil, pasado los primeros años de postguerra, Rafael Botí reanuda su labor pictórica, y en 1979 el Ayuntamiento de Córdoba lo nombró Hijo Predilecto de la Ciudad, reconocimiento a los que se sumaron otros galardones a escala nacional, por su aportación al arte español; una pintura que surge de sus raíces cordobesa, paisajes naturales y urbanos donde el color aparece como las notas de un pentagrama que torna canción de vida. La obra que presenta el Ateneo de Madrid en su sala de Santa Catalina en esta monográfica con que la institución  homenajea a Rafael Botí en el XX aniversario de su muerte, exposición que se mantendrá abierta hasta el 29 de diciembre de 2015.

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