José Péres-Guerra
Lunes, 14 de diciembre de 2015

El ‘frente común’ contra los enemigos de la libertad ‘retrata’ la madurez de Francia

[Img #23195]Mientras los políticos españoles enfrentan a los españoles dividiendo a la ciudadanía entre buenos y malos, diestros o zurdos, creyentes o laicos, demostrando que el retrato que Goya apaleándose unos a otros, sigue tan vigente como hace dos siglos, los franceses nos dan, otra vez, una lección de comportamiento, de civismo y de democracia. Y es que conservadores y socialistas unidos han derrotado en las urnas un posible triunfo del Frente Nacional de Marine Le Pen, que pone en cuestión los valores de convivencia no solo en Francia, sino en la Comunidad Europea.

 

En España, desde que se apartaron los principios de convivencia que se alcanzaron tras la llegada de la democracia, los partidos buscan dominar intentando anular a sus contrincantes. De ahí que algunos de ellos crean que el gobierno solo puede ser ejercido por la izquierda, creando una oligarquía empeñada en la lucha de clase, cuando es la unión, la suma de esfuerzos y talentos, la que puede impulsar una sociedad integrada, capaz de lograr la verdadera sociedad del bienestar; la de las oportunidades, no la de las subvenciones.

 

A final de los 60 y en los 70, el dilema no era monarquía o república, sino dictadura o democracia; y se buscó, por parte de todos, un punto de encuentro: la Monarquía Constitucional. Porque si se acababa con la dictadura del vencedor, no era posible recobrar el otro bando de la guerra civil; ya que ese conflicto incivil abrió profundas heridas; porque se cometieron demasiados asesinatos por ambas partes. Pero cuando mediado los 70, los españoles tienen la ocasión de empezar una nueva etapa, la cordura se impuso y todos apostaron por la concordia…

 

Pasado los años, un pésimo presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero (nieto de un militar víctima de la guerra civil y de un doctor que fue figura señera del conservadurismo vallisoletano), se empeña en abrir las heridas y logró esa ley nefasta de La Memoria Histórica (memoria de un solo bando) que se mantiene vigente a causa de la irracionalidad de los políticos, que en vez de aunar esfuerzos para lograr una España con la mirada puesta en el futuro, se dedican a señalar a buenos y malos…. para que nos destrocemos ‘a garrotazos’. ¡Qué pena que los políticos españoles no tengan el pragmatismo de los políticos franceses…!.      

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