José Pérez-Guerra
Miércoles, 16 de marzo de 2016

Ni para defender la unidad de España, los políticos constitucionalistas se ponen de acuerdo

[Img #23926]Continúa la tragicomedia que se representa en el Congreso de los Diputados, que es representación de la Soberanía nacional; Soberanía con mayúscula aunque en el alfabeto de los recién llegados haya tanta letra pequeña y hasta bufa. De ahí no es de extrañar que en las propuestas presentadas para defender la unidad de España, cada cual se haya posicionado en sus intereses partidistas, más en clave de unas nuevas elecciones que en solucionar los graves problemas que nos afectan, entre ellos el camino independentista emprendido por la Generalitat de Cataluña, sin que hasta ahora haya tenido la respuestas necesarias.

 

La propuesta del PP instaba a las instituciones a ‘mantener la defensa desde la legalidad constitucional y la soberanía nacional’, y ‘a continuar actuando con las herramientas del Estado contra las iniciativas que pretendan conculcar  nuestro marco institucional y la unidad de España’. Moción de urgencia en una cámara que sigue en sus prolegómenos, sin Gobierno para esta legislatura… Pero otra moción, de Ciudadanos+PSOE, agrega la maturranga socialista de reformar la Constitución para ‘ir a una España federal’, reforma que dicho sea de paso no es posible hacer en esta situación de interinidad, y cuando en el Senado hay mayoría absoluta del Partido Popular; de ahí que la propuesta de unidad nacional haya sido aprobada en esta cámara por 142 votos a favor, 41 en contra y 61 abstenciones.

 

En la situación actual de Gobierno en funciones, lo urgente es buscar un compromiso para desbloquear esta situación e iniciar una legislatura capaz de responder a los muchos desafíos que hay que encarar. Tenemos una amenaza islamista que se sustenta en la ensoñación de ‘rescatar’ Al Andalus, y eso significa terrorismo; otra de ruptura de la unidad nacional, muy patente en Cataluña, con ecos en otros territorios españoles; la corrupción y el paro… en un orden constitucional que precisa una reforma profunda para acabar con los ‘viejos demonios’ y caminar por una senda de progreso social y cultural.

 

Y eso no es posible con el federalismo tan ‘acariciado’ por los socialistas, porque ello sería convertir las comunidades autónomas en estados, con todo el entramado administrativo que ello conlleva. Y lo que no es fácil de entender es la posición de Ciudadanos que propone la desaparición de las Diputaciones (para limitar burocracia y presupuestos) y se une al PSOE en un Federalismo para acentuar diferencias y multiplicar gastos administrativos. Se federa para unir, no para disgregar. En Suiza los cantones se federaron para constituir la nación suiza, donde son todos suizos; y eso sucede en Alemania Federal o Estados Unidos, naciones de alemanes y estadounidenses. Aquí, en una España Federal, habría naciones de catalanes, vascos, gallegos… y de otras tierras, porque lo taifa es rentable para los burócratas de ahora.

 

España no puede convertirse en una Babelia, ni en una especie de dictadura bolivariana. Y para ello lo más urgente es buscar un Gobierno que olvide los prejuicios partidistas y personales, logre un consenso para afrontar los problemas más urgentes, y se ponga al servicio de la ciudadanía, que para eso está el Estado. Y si los líderes actuales -Rajoy y Sánchez- no se entienden, tienen que dejar paso a otros que tengan altura de miras y abran camino… es lo menos que se les puede pedir.

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