José Pérez-Guerra
Jueves, 1 de septiembre de 2016

Crear tras la jubilación es un sumando que enriquece a la ciudadanía

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[Img #25172]El Defensor del Pueblo pide a la Administración Pública que reconozca compatible jubilación y creatividad, porque ‘no sólo constituye un bien particular del creador, sino que también supone una contribución al conjunto de la sociedad y a su desarrollo cultural’. Y es que el criterio de la Administración Pública se inclina por la incompatibilidad: que el jubilado elija entre recibir la pensión o cesar toda actividad, algo así como quitarle sus ilusiones y convertirlo un individuo a la espera de la muerte; y desechar los talentos de creadores que acumulan experiencia y capacidades. Con este criterio oficial Picasso, que se habría jubilado a lo más tardar en 1946, no hubiera podido crear la obra que produjo hasta 1973, año de su muerte.

 

Es una sinrazón que no solo perjudica a muchos jubilados sino a la nación entera, y que además de ser un fraude, puede secar veneros culturales de indudable trascendencia. Un profesor de cualquier nivel de la enseñanza –primaria, media o superior - que ha cotizado durante su vida laboral-, o un autónomo que lo ha hecho durante años, se jubila y al hacerlo debe apagarse para que no le quiten lo que recibe por derecho propio. Porque para nuestros políticos y funcionarios debe permanecer inactivo. No podrá seguir investigando en el caudal de la historia, ni publicar un libro que le proporcione los derechos de autor; ni crear obras de arte, componer música, dirigir un curso de verano o participar en un jurado donde reciba dietas como los demás.

 

La jubilación no es incompatible con otros ingresos, siempre que no provengan del mercado laboral, del que ya no forma parte. En la Declaración de la Renta puede sumar a la pensión (para la que ha cotizado), dividendos de posibles acciones u otras rentas; y cantidades proveniente de su creatividad, porque por todo ello paga impuestos, además de otros indirectos que son un largo sumando. Y ese total revierte en los Presupuestos Generales del Estado que en buena ley debe beneficiar a la nación entera.

 

Un jubilado que sigue creando y aportando riqueza porque se considera ‘vivo’ y con ilusión para mantener sus querencias intelectuales, es un activo de indudable importancia; y eso ya lo apreciaron los Romanos que aprovecharon sus conocimientos en el Senado… El dicho de que el Diablo sabe más por viejo que por Diablo tiene mucho sentido; la pretensión de que la jubilación es incompatible con la creación y la cultura es un sinsentido, porque trata de cercenar la ilusión, y ésta sí que mueve montañas…  

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