José Pérez-Guerra
Viernes, 8 de diciembre de 2017

La Justicia estadounidense decidirá sobre la propiedad del Pissarro del Museo Thyssen

[Img #28338]La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito Federal de Estados Unidos reabre el litigio sobre la propiedad del cuadro ‘Rue Saint-Honoré para la tarde. Efecto de lluvia’ pintado por Pissarro en 1897, reclamado al Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid, por los descendientes de Lilly Cassirer desde hace varios años, pretensión que hasta ahora no ha sido reconocida por los tribunales estadounidenses, porque este cuadro no fue expoliado por los nazis, sino malvendido por Lilly Cassirer en unas circunstancias extremas.

 

En 1939 la dictadura hitleriana, asentada sobre la superioridad de la raza aria, persigue, encarcela y asesina a los que cree seres inferiores, entre ellos a los judíos que los recluye en campos de concentración para su exterminio. Fue cuando un ‘perito’ nazi se personó en casa de Lilly Cassirer y le compró el cuadro de Pissarro por un precio simbólico de algunos cientos de marcos, pero con un más importe de muy alto valor, porque era nada menos que un salvoconducto para marchar a América, lo que le libraría de la detención y de pasar a un campo de concentración, desapareciendo con ello todas sus pertenencias.

 

El cuadro en cuestión fue después vendido por el ‘aprovechado’ nazista y pasa a los circuitos comerciales tras la II Guerra Mundial, llegando a Nueva York donde el año 1976 el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornamisza lo contempla en una galería de arte y lo adquiere para su colección, galería que ejercía el negocio de intermediación legalmente, y legalmente se lo trae a Europa. Esta colección, pasado los años, fue adquirida por el Estado Español, constituyéndose el Museo Thyssen-Bornemisza, con sede en Madrid, no muy lejos del Museo del Prado.

 

En 2005 Claude Cassirer, nieto de Lilly, descubrió en el Thyssen de Madrid el cuadro en cuestión y lo reclama por vía judicial, una propiedad que hasta ahora ningún tribunal reconoce, porque el cuadro fue vendido en circunstancias extremas, pero vendido por un precio que incluía salvar la vida, dejar el infierno nazi y lograr la libertad en los Estados Unidos. ¿Hubo robo de la obra?. No. Lo compró un aprovechado ‘perito’ bien instalado en el régimen hitleriano, un personaje corrupto que se aprovechó de la situación. Lilly Cassirer salvo su vida y los descendientes que ahora quieren recuperar la obra debieran pensar que están en el mundo precisamente por esa venta que, por otra parte, el Gobierno Federal de Alemania ya les compensó económicamente en su día.

 

Bernardo Cremades, abogado de la Federación de Comunidades Judías en España, afirma que ‘el Thyssen nunca ha negado que los legítimos dueños sean los herederos de David Cassirer’, pero eso es hablar por hablar, porque cuando Lilly Cassirer llega a Estados Unido ya había vendido el cuadro para ‘pagar el viaje’… 

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