Sábado, 19 de mayo de 2018

El Tribunal Supremo de Estados Unidos no admite el recurso presentado por España sobre un cuadro presuntamente robado por los nazis

[Img #29383]El recurso de casación presentado por el Museo Thyssen-Bornemisza y el Gobierno de España ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos, sobre el destino del cuadro ‘Rue St. Honoré, aprés-midi, effet de pluie’ (Calle St. Honoré, a media tarde, efecto de lluvia) del pintor impresionista Camille Pissarro, no ha sido admitido a trámite, lo que significa dar la razón a la familia Cassirer, así como a la Federación de Comunidades Judías de España y Comunidad Judía de Madrid, representadas por el bufete español B. Cremades & Asociados, que tratan por todos los medios de que este cuadro, que consideran robado por los nazis, sea devuelto a los que consideran como sus dueños legítimos.

 

Pero la realidad es que el cuadro en cuestión no fue robado. En 1939 un sujeto bien situado en la Alemania hitleriana se personó en casa de Lilly Cassirer, cuando la comunidad judía era perseguida y enviada a campos de exterminios, ofreciendo un salvoconducto para marchar a Estados Unidos si le vendía la obra de Pissarro por un precio simbólico. Y en esta situación extrema, cuando la vida y las pertenecías  estaban en juego, Lilly Cassirer aceptó la oferta. Así, por el cuadro, no solo pudo ponerse a salvo del infierno nazi, sino  también llegar a Estados Unidos donde la familia Cassirer se viene sucediendo. Y es la generación actual, descendiente de Lilly, quien reclama un cuadro que si no hubiese sido mal-vendido ellos no existirían,  y el cuadro como todas las propiedades de los antepasados habría sido expoliado…

 

El cuadro en cuestión pasó del alemán aprovechado a los circuitos comerciales, llegando a Estados Unidos donde el Barón Thyssen lo descubrió en una galería comercial, y una vez comprado legalmente lo trajo a Europa e incorporó a su colección de arte, un fondo excepcional que el Estado español adquirió posteriormente y se encuentra en el Museo Thyssen-Bornemisza, institución creada para ello en Madrid.

 

El Código Civil español dispone que ‘las cosas muebles hurtadas o robadas no podrán ser prescritas por los que las hurtaron o robaron, ni por los cómplices o encubridores’… pero este cuadro no fue robado ni hurtado, sino ‘vendido’ por una salvoconducto para salvar la vida con un más importe simbólico en dinero… valor que en este caso es difícil de considerar puesto  que fruto de esa ‘venta’ Lilly Cassirer pudo tener la descendencia estadounidense que hoy reclama el cuadro.

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