Lunes, 8 de julio de 2019

César de La Lama relata en su libro ‘El grito interior’, por qué desheredó Dalí a la Generalitat de Cataluña

[Img #31445]En la primavera de 1987 Salvador Dalí traslada su inquietud por teléfono al periodista César de La Lama con quien mantiene una vieja amistad. Dalí tenía 83 años, una sonda nasal por la que se alimenta y le quedan seis años de vida. No era la primera vez, ni la última, que el pintor le hablaba de sus preocupaciones por España. Un año antes, los Reyes habían realizado su primer viaje de Estado al Reino Unido y, en otras conversaciones telefónicas el artista le preguntó si don Juan Carlos y doña Sofía ya habían vuelto: ‘He estado muy preocupado por ellos toda la semana, por si le sucedía algo fuera de España. Me gustaría que siempre estuvieran seguros, porque son lo mejor que tenemos’.

 

También se preocupó tras el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y volvió ha hacerlo en una de sus últimas conversaciones con de La Lama, cuando apenas le quedaba un hilo de voz que se escapaba a través de la sonda: ‘La amo –se refería a España- y no odio a nadie…’. Pero el testimonio más relevante se lo trasladó el 11 de agosto de 1972 en una conversación mantenida en la residencia de Dalí en Portlligat: ‘Yo siempre he pintado para el pueblo español, para el cielo del Empurdá y para los Príncipes don Juan Carlos y doña Sofía. Todo lo que mi mujer Gala y yo poseemos, lo cedemos al Patrimonio del Estado. Todo, absolutamente todo. Creo que debo decidirme ahora. Este es el momento. Y te lo digo a ti el primero. Hay obras muy valiosas, no solo mías, sino también de Fortuny, De Chirico y Picasso… De este, una de las mejores, ‘El Pan’, que regaló a Gala’.

 

Así lo relata César de La Lama en este libro titulado ‘El grito interior’ (Ediciones Atlantis) en el que recoge sus conversaciones con Salvador Dalí, a quien conoció a finales de octubre de 1964 en el Hotel Palace, cuando le citó para hablar de una representación del Tenorio que llevaba los decorados del pintor, y con aquella entrevista comenzó una larga amistad.

 

Cuando llegó la democracia y en 1980 se restableció la Generalitat de Cataluña, Dalí y su esposa Gala hicieron testamento uno a favor del otro y, si ambos morían, dejarían la mitad de sus bienes al Estado español y la otra mitad a la Generalitat. Hasta aquel año había presidido la institución catalana, en fase inicial, Josep Tarradellas, y después fue relevado por Jordi Pujol. Dos años después, el 10 de junio de 1982 muere Gala, y transcurrido tres meses, Dalí anuló el testamento anterior, y firmó uno nuevo ante el notario José María Foncillas, en el que instituyó heredero universal y libre de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas, al Estado español’. Y cuando murió el pintor en 1989, y se abrió el testamento, la indignación fue mayúscula. ¿Por qué actuó de esta forma Dalí?.  Cesar de La Lama explica que el pintor se sentía ‘un gran español’ y amaba a su patria con la misma fuerza que amaba a su tierra natal, Cataluña; pero nunca se llevó bien con el nacionalismo catalán y con algunos políticos de la época, lo que influyó para que, guiado por su sentido previsor, pensara que así aseguraba más la posteridad de sus pinturas. Curiosamente, las llamadas ‘leyes de transitoriedad’ que el Parlamento catalán aprobó el 8 de septiembre de 2017 y que anuló el Tribunal Constitucional, pretendían confiscar los bienes de titularidad estatal, de manera que la Generalitat se habría apropiado de las obras de Dalí, violando la ley y la voluntad del pintor.

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