José Pérez-Guerra
Miércoles, 9 de marzo de 2011
Con Cascos a la cabeza, presto para la reconquista

El ‘país’ asturiano, como el “Asturorum regnum” (de hace 12 siglos) pone la primera frontera en el Extremodouro...

[Img #5379]No sorprende que un político que se cree desairado encabece su propio caudillaje. Ni que los políticos se sirvan de una historia, que nada tiene que ver con el presente para “restablecer” naciones nuevas o hasta imperios basados en una interrelación idiomática. Como si el Román Paladino con sus muchas derivaciones fuese algo más que un patrimonio cultural en el devenir de las edades.

En Asturias, el señor Álvarez Cascos, ex secretario general del PP y ex ministro de Fomento con Aznar, ha propiciado su propio partido para ‘demostrar’ de lo que es capaz. Y lo hace en clave regional no exenta de amagos nacionalistas. Porque el señor Cascos, al ser elegido presidente de ‘su’ Foro Asturias se siente Pelayo, y con fuerza para emular a Alfonso I, el rey astur que hace doce siglos consolidó su posición en Asturias y Cantabria, para desde esa base reconquistar territorios en manos musulmanas al norte del río Duero, frontera Extremodouro que el líder Cascos fija al mostrar a sus fieles un mapa con esa frontera: el limite sur donde –de momento- queda su ‘país’ asturiano.

No es el extravío de un político frustrado, porque en el panorama español existen muchos caudillos que encuentran sus metas en la consolidación de un taifado. Para ello se recurre a los sentimientos patrios que pasan del ámbito íntimo al oficialmente correcto. Y las lenguas, que son herramientas para entenderse, desde el bable al gallego, el catalán, valenciano o vascongado, se utilizan para el desentendimiento y la diferencia, cuando la Cultura, con mayúscula, está en una Humanidad con proyección del presente al futuro.

Hablar a estas alturas de la película de ‘país’ asturiano en clave política es una sinrazón fruto de la avaricia o del encono. Máxime cuando Asturias ha sido una constante en la amplitud de fronteras terrestres e intelectuales. Con su frontera sur o Extremodouro, se fijó un objetivo que se abre a las diversas Extremaduras que, con el tiempo, quedan ancladas en parte de la antigua Lusitania. No como conquista del Reino de Asturias, ni cuando éste se hace mayor en León, tampoco con los llamados ‘cinco reinos’, todos hispanos; sino como reconquista de una tierra propia invadida por el Islam, precisamente con el apoyo de una familia que creía vulnerados sus derechos al trono de Toledo: los Vitizas, que negoció en África con el islam, entrega Tánger y Ceuta a los árabes y orientó el desembarco de Tariq en la Bética.

‘Pais’ de Cascos, porque Asturias es mucho más. La definición ‘casquiana’ tienen un eco, con letra menor, de eso de ‘los países catalanes’, empeño del nacionalismo en conseguir un algo de lo que nunca, como conjunto nacional, tuvieron; y por eso apela a lo único que encuentra a mano: la lengua. Con este mismo argumento el BNG podría considerar un mapa de ‘los países gallegos’ en el que además de Portugal, que fue con España el gran protagonista de los descubrimientos geográficos, incluya Mozambique, Angola, Goa y hasta una parte de Timor, un mapa que sería por su amplitud un mapamundi. El problema de Casco es que con el ‘bable’ no puede entenderse ni en su propia casa.

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