Sábado, 27 de agosto de 2011
Del 17 de septiembre al 18 de diciembre

“La acróbata de la bola”, de Picasso, visitará el Museo del Prado

[Img #7176]En 1905, instalado ya en París, Pablo Picasso se empeña en trazar el conocido ‘periodo rosa’, en el que aflora la obra “La acróbata de la bola”, óleo sobre lienzo de 147 x 95 centímetros que se conserva en el Museo  Estatal Pushkin, de Moscú, entidad que la cede temporalmente como obra invitada, desde septiembre a diciembre de este año, al Museo del Prado.

En esta etapa ‘rosa’, trabajando en el edificio que Max Jacob llamó ‘Bateau Lavoir’, el artista indagó sobre los aspectos constitutivos de la forma, la línea y el volumen, en una búsqueda hacia lo esencial. La oposición entre la gracia y la ligereza de los acróbatas y el peso y la rotundidad del atleta, situados ambos sobre sólidos geométricos ante un paisaje depurado, se muestra con perfecto equilibrio en una gama restringida de color.

A través de las simbólicas figuras del circo -el Médarde instalado cerca de su estudio y que visitaba con frecuencia-, el pintor español realizó una reflexión sobre la propia vida del artista, vinculada con una investigación pura sobre los problemas fundamentales de la pintura.

El cuadro “La acróbata de la bola” fue adquirido por la estadounidense Gertrude Stein. Posteriormente pasó al marchante Kahnweiler quien lo vendió en 1913 al coleccionista ruso I.A. Morosov. Tras la Revolución que acabó con la monarquía de los zares, la URSS confiscó los bienes privados. Y la obra pasó a engrosar las colecciones estatales, llegando así al Museo Pushkin de Moscú, que la cede temporalmente al Prado, de Madrid, como obra invitada, dentro de un programa patrocinado por Amigos del Museo del Prado.

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