José Pérez-Guerra
Jueves, 8 de septiembre de 2011
Se cumplen 30 años de su regreso a España

El “Guernica” es patrimonio de los españoles y está donde debe estar

[Img #7268]Un grupo de senadores nacionalistas aprovechó la sesión dedicada el pasado 7 de septiembre en el Senado a aprobar el nuevo marco legal que regula el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, para pedir el traslado del “Guernica”, de Pablo Picasso, a la Comunidad Autónoma Vasca, solicitud que forma parte de las reivindicaciones del PNV y del independentismo euskaldun.

Con motivo de la Exposición Internacional de París de 1937, el Gobierno de la República Española encargó al pintor Pablo Picasso un gran mural destinado al Pabellón de España, que se construía proyectado por el arquitecto Josep Luis Sert, obra que acomete como telón de fondo de la guerra civil e instrumento de propaganda.

El artista malagueño recibió por su obra 150.000 francos franceses, cantidad reflejada en el documento del contrato. Pablo Picasso dedicó los primeros meses de 1937 a trazar un argumento que tiene múltiples recurrencia de su imaginario; fue cuando lee en la prensa la noticia sobre el bombardeo de Guernica por aviones alemanes al servicio del bando franquista... y esta tragedia dio nombre a un cuadro que también pudo titularse “Paracuellos del Jarama” si la guerra incivil se hubiese percibido del otro lado.

El “Guernica” figuró en el Pabellón Español como instrumento propagandístico junto a obras de Julio González, Alberto Sánchez y Miró, entre otros. Cuando la Exposición se clausura en noviembre del 37, Picasso sabe, y así lo expresa, que el destino del “Guernica” es Madrid, pero no ignora que para eso habría que ganar la guerra. Mientras, el mural, que él retuvo, forma parte de una itinerante presentada en los Países Bálticos; en otoño de 1938 se expuso en varios espacios británicos y ya en el 39, en Gante.

Fue en mayo del 39 cuando el “Guernica” es trasladado a Estados Unidos con el propósito de recabar fondos en apoyo del comité de Campaña de Ayuda a los Refugiados Españoles: Los Ángeles, San Francisco, Chicago y Nueva York, donde en noviembre, el MoMA presenta la exposición “Picasso: cuarenta años de arte”. El inicio de la II Guerra Europea aconseja la permanencia de la obra en el museo neoyorquino… pero llegada la paz, en el 53 fue trasladado a Europa. Cinco años después el MoMA organiza la muestra “Picasso: setenta y cinco aniversario”, e incluye el “Guernica”.

En 1981, cuando ya no había bando vencedor de la guerra civil española, siendo presidente del Gobierno Adolfo Suárez, el MoMA, siguiendo no sólo el deseo del pintor, sino la pura lógica, devolvió el “Guernica” a España, quedando instalado en Museo del Prado, Casón del Buen Retiro. Hasta que en 1992, consolidado el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, también Madrid, el gran mural y sus dibujos preparatorios pasan a formar parte de sus colecciones.

Cuadro encargado a un pintor malagueño afincado en París por el Gobierno de la República, que pagó 150.000 francos franceses, con destino a una Exposición Internacional que sería utilizada como instrumento de propaganda; República que pierde en la contienda y la obra se retiene hasta la llegada de un nuevo tiempo, cuando, como señaló en muchas ocasiones Picasso, fuese entregado a los españoles... no a los malagueños (porque en Málaga nació el artista), ni a los vascos por denominarse “Guernica” (un simple título de circunstancia que desde luego no es argumento para la apropiación). El propio tema traza enfrentamientos y sinrazones con la grafía de un artista que sentía la barbarie desatada en su país, España, cuya nacionalidad mantuvo siempre.

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