Sábado, 8 de octubre de 2011
Sevilla. Hasta el 9 de diciembre de 2011

Pinturas y dibujos de Manuel Ángeles Ortiz y Joan Capella en la Galería Isabel Ignacio

[Img #7591]Dos proyectos de vida distintos, por el tiempo y las maneras, se encuentran en la Galería Isabel Ignacio, de Sevilla, mostrando que la imaginación, la dedicación y el compromiso trasciende y converge en el surco de la historia del arte. Manuel Ángeles Ortiz, con el testimonio de la vanguardia que desde el cubismo alimenta sus proyectos; Joan Capella en esa labor de artesanía ilustrada con el trazado de sus dibujos y murales que aúnan realidades y simbologías.

Manuel Ángeles Ortiz (Jaén, 1895-París, 1984), tras unos años de aprendizaje en Granada, llega el año 1922 a París donde se integra en la Escuela de París que anima Viñes, relacionándose con artistas como Bores, Peinado, De la Serna... y frecuenta los círculos intelectuales donde ofician poetas como Eluard, Huidobro y Aleixandre, entre otros. Y tras esta etapa que le sitúa de lleno en la corriente vanguardista, vuelve a España y, entre 1933 y 1939, reside en Madrid, Granada y finalmente en Cataluña donde en un periodo muy sucio de la historia (cuando el asesinato -los paseos- estaban en la estrategia política), ejerció de propagandista de aquella Generalitat, lo que motivo su exilio en Francia.

[Img #7592]En 1940, la invasión alemana aconsejó al artista buscar refugio en América, instalándose en Argentina de donde volvió en 1948 a París, reencontrándose con Picasso y los pintores de la Escuela de París. A finales de los 50 regresó a Granada, reencuentro que constituye un revival muy presente en sus series Albaycines, Paseos de Cipreses, Homenaje a El Greco, Cabezas, Cabezas Múltiples, Perfiles o Sombras luminosas. Y desde 1958 hasta 1984, cuando muere, trabaja en París, La Bretaña y Granada... En su tiempo postrero, en 1981, el Ministerio de Cultura de España le otorga el Premio Nacional de Artes Gráficas.

Por su parte, el trabajo de Joan Capella (Montcada i Reixac, Barcelona, 1927-2005) parte de un post-cubismo que enlaza con la Escuela de París, y sigue apostando por el equilibrio y la serenidad sin renunciar a un aire poético donde el factor función mantiene la escena, en sus composiciones de interiores y en un dibujo maestro aprendido en la Llotja de Barcelona; cultivado desde sus constantes intuitivas. Sus contactos con Francia fueron frecuentes; en 1960 obtuvo el Premio Ciudad de Tarrasa y en el 79 el francés “Isoudum”. En su pueblo natal, Montcada i Reixac realizó diversos murales; en Montcada está una importante representación de su obra: Museo Joan Capella.

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