Amalia García Rubí
Sábado, 12 de noviembre de 2011
Madrid

Papeles rotos de Adolfo Barnatán en la galería Álvaro Alcázar

[Img #7961]Papeles Rotos, así bautiza el escultor Adolfo Barnatán su última obra presentada recientemente en la galería Álvaro Alcázar de Madrid. Una incursión en el collage, la imagen mass media del pop urbano, y la pintura gestual del expresionismo abstracto, en la que Barnatán no duda en indagar en nuevos mundos muy distintos y distantes de su obra habitual. La curiosidad que siempre ha despertado en este artista todo tipo de expresión plástica, materiales y herramientas, se decanta en esta obra inédita por un modo directo, enérgico y casi visceral de lenguaje sobre lo ya hecho, muy próximo en ocasiones a la filosofía del “arte basura” (aquello que Schwitters llamaba merz) o más acá en el tiempo a los postulados de vulgarización popular y ready made que conceptuales otorgaban al material de desecho y al objeto encontrado, un valor estético per sé, al margen de la alta cultura,  a su vez emparentados con sus mayores, los lejanos dadaístas.

La obra de Barnatán presentada en esta galería, entraña una belleza muy especial en sí misma, una belleza propia de quien posee manos mágicas y todo lo que toca lo convierte en arte. Esta especie de Midas creativo, es capaz de transformar un taco de carteles  encolados para vallas publicitarias superpuestos una y otra vez en sus múltiples mensajes inconexos, en auténticas piezas de exposición. Rasgados, pintados con acrílico o simplemente despedazados en pequeños bloques de material, estos cuadros-esculturas se encuentran en  las antípodas de su producción escultórica, pues Barnatán es sobre todo autor de obras de enorme calado formal hechas en los más nobles materiales: obsidiana, mármol, bronce… Nacen ahora unos trabajos que en cierto modo entroncan con sus primeros pasos en el mundo del arte, cuando comenzaba a componer collages y luego a dibujar volúmenes abstractos que después llevaría a tercera dimensión. Argentino, nacido en París en 1951, con una trayectoria inmensa que seduce tanto a grandes como a medianos coleccionistas de todo el mundo, en la personalidad única de Adolfo  Barnatan sigue estando presente la necesidad del juego creativo que brota de los sentidos, y muy especialmente del tacto, de ese afán de tocar, mover, cambiar de forma y metamorfosear lo original en otra cosa, en algo dinámico, vivo, en un permanente fluir de eternas espirales cósmicas.

(Galería Álvaro Alcázar, c/ Castelló 41, de Madrid, hasta principios de enero 2012)

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