José Pérez-Guerra
Miércoles, 25 de noviembre de 2009
Suma y sigue...

El PSOE pide que España reconozca como injusticia, la expulsión de los moriscos (ocurrida hace 300 años)

[Img #1487]Hace tres siglos, el Rey Felipe III ordenó expulsar de los territorios españoles a la población morisca, medida que se había aplazado desde 1582, cuando el Consejo de Estado dio por imposible la asimilación de esta comunidad, considerada reminiscencia del dominio musulmán en la Península. Y ahora cuando se trata de revisar la historia que al Gobierno de Rodríguez Zapatero conviene, la llamada "memoria histórica", los socialistas, cuyo portavoz en éste asunto es el diputado granadino José Antonio Pérez Tapias, señalan que España debe reconocer de manera institucional "la injusticia que en su día se cometió con los moriscos expulsados de España"; injusticia, dice, por "la intolerancia religiosa, la política de asimilación plasmada en el dilema de o conversión o exilio, el resentimiento de la población cristiana sin minorías que llevaran a poner en duda su supuesta cohesión".

El señor Pérez Tapia demuestra en su explicación desconocer el escenario político y religioso de hace tres siglos. Y también el discurrir de la historia tanto en la Península Ibérica como en el ámbito europeo y euroasiático. Y pide que se reconozca este error cuando hay tantos sufridos. ¿Por qué no reconoce el mundo islámico la tropelía que representó invadir y conquistar Hispania; tratar de borrar su personalidad ignorando la historia anterior; machacando a las comunidades cristianas de entonces; convirtiendo las iglesias y los conventos en mezquitas?.

A Hispania llegaron los árabes y desde el primer momento quisieron quitarle hasta el nombre; y se sacaron de no se sabe dónde el toponimio al-Andalus, que era el de la tierra robada a los que la poblaban desde el remoto. En el ámbito de lo que es Granada había una ciudad histórica, Illiberri, donde a principio del siglo III se celebra el primer concilio de iglesias cristianas en el espacio hispano... porque hubo un antes de al-Andalus; desde las míticas Columnas de Hércules, Gades y Tartessos hasta la Córdoba de Séneca, Lucano y Osio; una Hispalis -tierra de Isidoro, autor de "Las Etimologías"- que los árabes denomiron Sevilla; un Betis que llaman Wad al Quevir, Río Grande... ¿Han condenado alguna vez los árabes aquellas tropelías?.

Pero lo mas penoso es que un señor al que se le supone experiencia y conocimientos, hable de "intolerancia religiosa" contra un islamismo que, desde los tiempos de Mahoma, declara la guerra santa a los infieles de todas partes, y ahora sigue la amenaza incluyendo a España (su al-Andalus) como objetivo prioritario. Y además el señor diputado menciona en su alegato la "política de asimilación" de un Reino, ya Hispaniaererum como se acuña en las monedas, que articula su unidad a través de siglos de luchas contra el invasor musulmán; cuando en Europa se mantenían las brasas de la Reforma Protestante; y el credo tridentino marcaba el compás de un territorio mediterráneo donde la piratería hacía pingües negocios buscando cautivos en sus litorales; cuando toda la costa de Levante hasta el sur de Portugal era objetivo de estas razzias.

Revisar la historia desde las circunstancias contemporáneas es un brindis al sol que siempre suma problemas y tiene su hipoteca económica; es como anular ahora lo que hicieron quienes ya murieron; recomponer lo que fue, y no será nunca de otra manera. Y en ese empeño están quienes debían preocuparse por la cohesión de España como nación; por la libertad y la prosperidad de los habitantes. Las estadísticas del paro; las expectativas juveniles; la seguridad; las demoras en los tribunales de justicia; un sin fin de problemas cotidianos...señalan el desgobierno que sufrimos... costándo tanto las administraciones de Estado.
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