José Pérez-Guerra
Jueves, 25 de octubre de 2012

Los nacionalismos son -como dice Vargas Llosa-, la cultura de los incultos

[Img #11557]En la entrega del Premio FAES de la Libertad 2012 al escritor Mario Vargas Llosa, el ex presidente del Gobierno José María Aznar dijo que también la integridad de Cataluña está en juego. Por su parte, el escritor, Premio Nobel de Literatura, opinó que el problema de España no es la actual crisis económica, sino ‘los nacionalismos, que es la cultura de los incultos’.

De incultos, incapaces de razonar. Y desde el poder, con amenazas, descalifican todas las diferencias para imponer un pensamiento único de marcado cariz totalitario; marcando rutas por donde transitar, prohibiendo el idioma común que, además, es una de las dos lenguas mas utilizadas en el mundo occidental, y falsificando la historia real para ‘contarla’ a tenor de los deseos.

Y la osadía llega a tal punto que piden a la Unión Europea que ‘intervenga’ para que en caso de que una hipotética separación de España, ésta no utilice el Ejército contra la voluntad de los catalanes. Olvidan que España se rige por una Constitución aprobada por la inmensa mayoría de los ciudadanos, también de los que habitan en Cataluña. Y esa petición no es más que una ‘farsa’ para intentar internacionalizar un un presunto conflicto, que de existir sólo estaría originado por quienes incumplan las leyes que emanan de la Carta Magna; es decir por aquellos que pretendan situars en la acera de la ilegalidad.

Aún llegan más lejos cuando puntualizan que una consulta al margen de la Constitución es ‘democrática’. Si fuera así, el resultado del referéndum debiera aplicarse a tenor de los votos emitidos. Y a los municipios -que son administraciones locales- se les debería respetar el derecho de sus mayorías, pudiendo darse el caso de que el mapa político del territorio fuese un rompecabezas. Tal vez por eso José María Aznar advirtiese que ‘la integridad de Cataluña está en juego’.

Desde el siglo XIX el romanticismo patriótico alumbró la senda por donde a lo largo de la historia han caminado pretendientes al poder, y separadores que buscan prebendas, cuando la cultura surge aunando esfuerzos, interrelacionando situaciones, entendiéndose… De ahí que a los nacionalismos les venga bien situaciones ‘babélicas` y asentamientos ‘taifas’. Cataluña es un gentilicio que se origina muy entrada la Edad Media, cuando hacía casi 1500 años que esa tierra ibérica se conocía como Hispania; Hispania en tiempos romanos y visigodos; Marcas Hispánicas durante siglos de luchas contra los musulmanes; parte del Reino de Aragón (no viceversa); unión de ese reino con el castellano mediante matrimonio…

No es verdad que Cataluña sea una nación con mil años de historia porque tardó varios siglos en aparecer esta denominación, muy en consonancia con la de Castilla; tampoco que Cataluña luchara por su independencia al iniciarse el siglo XVII, porque lo que se sustanciaba era la Corona de España entre el nombrado heredero por Carlos II y un pretendiente austriaco al que apoyaban las naciones europeas temerosas de que Francia y España, quedasen unidas por lazos familiares. Y en Cataluña se optó por el perdedor. Tampoco es cierto el cuento de la ‘guerra del francés', porque, simplemente, era la Guerra de la Independencia, de una nación invadida por Napoleón. Ni es cierto que en la guerra civil de los años treinta, siglo XX, el resto de España luchara contra Cataluña, porque en ambos bandos había naturales de Cataluña.

Cuando finalizó la guerra, en Madrid los catalanes fueron elementos decisivos en la afirmación del régimen a lo largo del tiempo. El Museo del Prado estaba en manos de Xavier Salas; Eugenio d´Ors con sus salones y la Academia Breve fue un factor muy activo para recuperar el peso de las artes plásticas; la Galeria Biosca, un impulso y, a la vez, una escuela de galeristas; monseñor Pla y Daniel, arzobispo de Toledo, Primado de España; Demetrio Carceller, fundó el INI; ministros Planell Riera, Gual Vilalmil, Fontana Codina… López Rodó, en los Planes de Desarrollo; en Deporte, Samaranch… y muchos otros en los organismos económicos y en el Sindicato Vertical.

Tampoco es cierto que Cristóbal Colón fuese miembro de la familia real catalana, porque Cataluña nunca tuvo rey propio: su rey, durante siglos, fue el de Aragón… y eso de que Picasso era catalán es un chiste, nació en Málaga, y aunque la mayor parte de su vida residió en Francia, siempre conservó su nacionalidad española… Mario Vargas Llosa lleva razón: estamos ante la cultura de los incultos.

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