José Pérez-Guerra
Sábado, 5 de enero de 2013

Es necesaria una nueva Ley de Mecenazgo y Patrocinio para el impulso de la actividad cultural

[Img #12326]El mecenazgo no es un invento de nuestro tiempo, porque su nombre se remonta a la antigüedad, cuando el patricio de Roma, Cayo Cilnio Mecenas, protegía a escritores como Virgilio y Horacio, y ha seguido a través del tiempo haciendo posible no solo la creación en los distintos campos de la cultura, sino la conservación y proyección de patrimonios que se atesoran en colecciones y archivos públicos y privados.

La Cultura es un largo sumando de creaciones y de intercambios, empeños de ciudadanos libres, eso que llamamos Civilización: la Humanidad en marcha. De ahí que facilitar el Patrocinio y el Mecenazgo sea una cuestión prioritaria en un país, como España, que cuenta con un inmenso patrimonio cultural, y con un rico caudal humano para seguir sumando. A los poderes públicos les corresponde garantizar ‘la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y arqueológico de los pueblos de España’, dice la Constitución. Como también dice que ‘todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada’. De ahí que deba de promulgar las leyes necesarias para que la Sociedad logre esas metas.

Y en la cuestión Cultural, hay una herramienta manifiestamente útil llamada Mecenazgo. Tan útil, que en Estados Unidos, la Filantropía (Mecenazgo) ha logrado uno de los conjuntos museísticos más importantes del mundo. Hasta el punto que en triángulo del basamento USA como potencia hegemónica, con el militar y el económico, está el cultural, hasta el punto que el epicentro del progreso -artes plásticas, cine, literatura, inventiva- pasó de Europa a América, porque la sociedad civil se ha mantenido como indiscutible protagonista.

Hace unos días el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, declaró que habrá nueva Ley de Mecenazgo antes de que acabe la Legislatura. A nosotros nos parece que dada su importancia -también económica- debiera empezar a tramitarse sin demora para que, a principios de 2014, cuando se espera una remontada de la economía española, pueda entrar en vigor. La Cultura no debiera ser una herramienta de la política de los gobiernos de turno, ni las subvenciones culturales la ocupación de una Secretaría de Estado, porque es un espacio de la sociedad civil, que debe estar ‘garantizado’ por los poderes públicos a fin de lograr en un futuro, cercano, un modelo mixto de cooperación entre lo público (con la titularidad de múltiples recursos) y el privado, que aporte funcionalidad a través de sus recursos.

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