El Tribunal Constitucional ha resuelto desestimar el recurso de inconstitucionalidad presentado por la Junta de Castilla y León contra la Ley que estableció, el 18 de noviembre de 2005, la devolución de numerosos documentos que tras incautarse al final de la Guerra Civil en Cataluña, fueron depositados en el Archivo de Salamanca.
Estos ‘papeles` han estado en el punto de mira de la Generalitat que, a principio de los años 80 pidió microfilmar los documentos, para depositar las copias en el Archivo Histórico Nacional de Cataluña, petición sólo atendida en parte. En 1996 se creó el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca, por lo que se determinó la entrega de todos los documentos que no tuvieses relación con la contienda, sin que el Estado perdiese su titularidad.
El retorno del Gobierno a manos socialistas, con Rodríguez Zapatero en la presidencia, supuso un cambio radical de la política que se había seguido con Felipe González y José María Aznar, impulsando la Ley de Restitución, de 2005, que dio origen al recurso ahora desestimado y la creación, en Salamanca, del Centro Documental de la Memoria Histórica, al que pasó el patrimonio documental del Archivo de la Guerra Civil. Al finalizar el año 2006, tras 12 días de viaje, llegan a Barcelona 500 cajas con ‘papeles’ que fueron depositados en el Archivo Histórico Nacional de Cataluña, pero quedaron otros muchos documentos pendientes de estudio para su posterior envío.
La sentencia que acaba de dictar el Tribunal Constitucional deja claro que ‘la protección del interés de los propietarios originarios o de sus sucesores de recuperar lo que en su día fue incautado, que se promueve con la restitución legalmente prevista, constituye un interés constitucionalmente legítimo’. Y pensamos, como ya lo expusimos hace años, que un archivo de la Memoria Histórica no es más que un factor partidista ajeno a lo que debe ser un patrimonio documental lo suficientemente completo para someterse al juicio de historiadores que, de entrada, debieran ser imparciales. Y segundo, porque ese Archivo puede mantener todo ese caudal de información simplemente mediante el empleo de técnicas digitales que son más cómodas e inmediatas para cualquier investigador que, incluso, puede manejar ese caudal desde el ordenador de su casa. Ocupa menos y no necesita un mantenimiento siempre caro.
Nosotros creemos que el acta de una reunión de la UGT de Sabadell en tiempos de la guerra civil, por ejemplo, puede estar excelentemente conservada en la central del sindicato de la ciudad vallesana. O que la carta de un político de los años 30 puede seguir en manos de sus descendientes. ¿Para qué tantos papeles, cuando hoy se ve y se lee en una pantalla?...