José Pérez-Guerra
Sábado, 2 de marzo de 2013

El expolio del Patrimonio Histórico en España, sale barato

[Img #13015]La Guardia Civil ha detenido en la localidad zaragozana de Aranda de Moncayo a un vecino que durante muchos años se ha dedicado a excavar y recoger en yacimientos arqueológico piezas del patrimonio histórico que, a tenor de la legislación vigente, pertenecen de manera colectiva al pueblo español. Al delincuente se ha localizado al conocerse hace unos meses en Alemania que una casa de subasta iba a ofertar unos cascos de clara tipología ibérica, que podían haber salido de España sin la autorización pertinente, voz de alarma que llegó de un museo arqueológico de Maguncia. Y los agentes de Seprona y de la Unidad de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil determinaron que el material en cuestión debía provenir de yacimientos enclavados en Castilla y León.

La Guardia Civil montó la Operación Helmet (casco, en inglés) que condujo al mencionado pueblo zaragozano y al domicilio de R.G.B, de 60 años, que desde hace más de 15 años, con su detector de metales, se fue haciendo con un botín de varios millares de piezas  -cerámicas, petos, fíbulas, exvotos, joyas, cascos, puntas de lanza, escudos- procedentes de yacimientos cercanos a Tiermes, Numancia o Arátikos, en las provincias de Soria y Zaragoza. Un botín que guardaba en tres locales de su pueblo, donde se ha sido recuperado; piezas arqueológicas celtibéricas que datan de los siglos IV al I antes de Cristo.

El portavoz de la Guardia Civil ha recordado que ‘expoliar un yacimiento arqueológico es delito’, pero es un delito sin definición en nuestro Código Penal. La ley deja claro que el Patrimonio Histórico es un bien colectivo, es decir de todos los españoles; pero en nuestra legislación penal no se recoge específicamente ese hecho delictivo; y se considera hurto, sin más, por lo que los expoliadores sólo pagan multas. Un vacío legal que debiera considerarse en su justo término.

España tiene en el subsuelo y en sus mares jurisdiccionales un inmenso patrimonio histórico que debiera contar con un plan global de recuperación, estudio y conservación, para lo cual se requiere la adecuada protección legal. No es admisible que la ‘búsqueda te tesoros’, en buques de cualquier bandera, o hurgando en yacimientos terrestres con  aparatos detectores de metales, se lleven bienes patrimoniales y los oferten en el mercado. Estos malhechores, y sus cómplices intermediarios, deberían acabar en la cárcel, porque roban mucho más que una mercancía… roban testimonios de una historia que forma parte de la Humanidad entera.

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