Amalia García Rubí
Sábado, 8 de junio de 2013
Madrid

Galería Rafael Pérez Hernando: paisajes cercanos en las fotografías de Pilar Pequeño

[Img #14171]De panorámicas naturales y rincones paseados son las imágenes de Pilar Pequeño, Medalla de Oro a las Bellas Artes 2010. Con esta veintena de obras digitales participa ahora en el festival de PhotoEspaña 2013 y lo hace desde la hondura poética que la caracteriza. Un discurso despojado de retóricas pero lleno de guiños al paisaje clásico y pastoral, en el vínculo ineludible con la pintura de este género, y que al margen de procedimientos, podría muy bien encajar filosóficamente hablando, dentro del naturalismo paisajista de Barbizon. Curiosa analogía en mi opinión nada descabellada si se contemplan las imágenes dedicadas al río Jarama en invierno cuyos árboles y cielos cargados, orillas y pequeños meandros reflejados en el agua, nos recuerdan visualmente las llanuras de Montmatre de un Theodore Rousseau o las riveras del Oise al anochecer pintadas por Daubigny. Pilar Pequeño capta con su cámara distintos instantes de la atardecida, deleitándose en un realismo atmosférico que podría conectar, en lo conceptual y al margen del procedimiento empleado, con la forma del paisaje al aire libre de aquellos artistas entonces adscritos al bosque de Fontainebleau como Corot. Bosque que ahora se llama Anaga (Tenerife), visitado por esta fotógrafa a la que nada le impide recrearse en la hojarasca que cubre el sendero, en las sombras de los árboles que forman bóvedas naturales o en la atmósfera cargada de humedad y misterio…

En cualquier caso, lo que interesa aquí es la introspección atrayente para el observador de estos lugares silentes, sin figuras para evitar cualquier estorbo de diálogo entre el espacio natural y el observador, tan sólo alguna breve aparición espontánea como una cabeza canina entre las hierbas crecidas durante la primavera y ahora amarilleadas por las heladas, humaniza de alguna manera estos campos. Una anécdota perruna, por lo demás, destinada a remarcar la soledad de los parajes fríos sumidos en mortecinas luces de enero. Pilar Pequeño nos enseña  los caminos que se pierden en el horizonte más allá de dónde alcanza nuestra vista, pero también enfoca en gran angular los primeros planos que muestran con nitidez el detalle. Un microcosmos al que accedemos casi sin esfuerzo porque ella nos lo brinda en bandeja para conducirnos más allá del mundanal ruido hacia territorios de remanso y paz.

(Galería Rafael Pérez Hernando, c/ Orellana 18, de Madrid. Hasta el 26 de julio de 2013)

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